Sri Caitanya Caritamrita

Madhya-lila
Capítulo 16: El Señor intenta ir a Vrndavana

Texto* 1: Con el néctar de Su mirada, la nube de Sri Caitanya Mahaprabhu derramó agua sobre el jardín de Gauda-desa y revivió a la gente, que eran como enredaderas y plantas quemándose en el incendio forestal de la existencia material.
Texto* 2: ¡Toda gloria a Sri Caitanya Mahaprabhu! ¡Toda gloria al Señor Nityananda! ¡Toda gloria a Advaitacandra! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor!
Texto* 3: Sri Caitanya Mahaprabhu decidió ir a Vrndavana, y Maharaja Prataparudra se puso muy triste al recibir la noticia.
Texto* 4: Por esa razón, el rey hizo llamar a Sarvabhauma Bhattacarya y a Ramananda Raya, y, con actitud sumisa, les dijo lo siguiente.
Texto* 5: Prataparudra Maharaja dijo: «Por favor, haced un esfuerzo para retener a Sri Caitanya Mahaprabhu en Jagannatha Puri, pues ahora piensa en irse a otro sitio.
Texto* 6: «Sin Sri Caitanya Mahaprabhu, este reino no tiene para mí ningún atractivo. Por favor, pensad algún plan para que el Señor Se quede aquí.»
Texto* 7: Después de esto, el propio Sri Caitanya Mahaprabhu consultó a Ramananda Raya y a Sarvabhauma Bhattacarya, diciéndoles: «Me voy a Vrndavana».
Texto* 8: Ramananda Raya y Sarvabhauma Bhattacarya pidieron al Señor que asistiese al festival de Ratha-yatra antes de partir. Después, cuando llegase el mes de kartika, podría ir a Vrndavana.
Texto* 9: Sin embargo, cuando llegó el mes de kartika, dijeron al Señor: «Ahora hace mucho frío. Es mejor que esperes hasta el festival de Dola-yatra y partas luego. Ése es un buen plan».
Texto* 10: De ese modo, los dos Le ponían muchos inconvenientes, negando indirectamente al Señor el permiso para ir a Vrndavana. Lo hacían porque les asustaba la idea de verse separados de Él.
Texto* 11: El Señor es completamente independiente y nadie puede detenerle, pero, aun así, no Se marchó sin el permiso de Sus devotos.
Texto* 12: Entonces, por tercer año, los devotos de Bengala quisieron visitar de nuevo Jagannatha Puri.
Texto* 13: Todos los devotos bengalíes se reunieron en torno a Advaita Ācarya, y Él, con gran júbilo, partió hacia Jagannatha Puri para ver a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 14-15: Aunque el Señor había dicho a Nityananda Prabhu que Se quedase en Bengala y propagase el amor extático por Dios, Nityananda también fue a ver a Caitanya Mahaprabhu. ¿Quién puede entender el amor extático de Nityananda Prabhu?
Texto* 16-17: Todos los devotos de Navadvipa partieron. Iban Ācaryaratna, Vidyanidhi, Srivasa, Ramai, Vasudeva, Murari, Govinda y sus dos hermanos, y Raghava Pandita, que llevaba bolsas con alimentos de toda clase. También emprendieron viaje los habitantes de Kulina-grama, que llevaban cuerdas de seda.
Texto* 18: Partieron también Narahari y Sri Raghunandana, de la aldea de Khanda, así como muchos otros devotos. ¿Quién podría contarlos?
Texto* 19: Sivananda Sena, que estaba encargado del grupo, hizo las gestiones para facilitar el paso por las aduanas de recaudación. Él se hizo cargo de todos los devotos y, muy feliz, viajó con ellos.
Texto* 20: Sivananda Sena se encargó de resolver todas las necesidades de los devotos. En particular, se encargaba del alojamiento, y conocía las carreteras de Orissa.
Texto* 21: Ese año también fueron a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu las esposas de los devotos [thakuranis]. Sitadevi, la madre de Acyutananda, fue con Advaita Ācarya.
Texto* 22: Srivasa Pandita llevó a su esposa, Malini; también Sivananda Sena fue acompañado de su esposa.
Texto* 23: Caitanya dasa, el hijo de Sivananda Sena, estaba muy contento de acompañarles en el viaje para ver al Señor.
Texto* 24: También fue la esposa de Candrasekhara [Ācaryaratna]. Me es imposible explicar la grandeza del amor de Candrasekhara por el Señor.
Texto* 25: Para ofrecer a Sri Caitanya Mahaprabhu toda clase de alimentos, las esposas de los grandes devotos traían de sus hogares alimentos que gustaban a Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 26: Como antes se explicó, Sivananda Sena se encargó de resolver las necesidades del grupo. En particular, tranquilizaba a los encargados de recaudar impuestos y encontraba alojamiento para todos.
Texto* 27: Sivananda Sena, además, proveía de alimentos a los devotos y velaba por ellos durante todo el viaje. De ese modo, sintiendo una gran felicidad, fue a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu a Jagannatha Puri.
Texto* 28: Cuando llegaron a Remuna, todos ellos fueron a ver al Señor Gopinatha. En el templo del lugar, Advaita Ācarya cantó y danzó.
Texto* 29: Todos los sacerdotes del templo ya conocían de antes a Sri Nityananda Prabhu; al ver al Señor, fueron a ofrecerle grandes muestras de respeto.
Texto* 30: Esa noche, todos los grandes devotos se quedaron en el templo; los sacerdotes trajeron doce cuencos de leche condensada y los pusieron ante el Señor Nityananda Prabhu.
Texto* 31: Cuando pusieron ante Él la leche condensada, Nityananda Prabhu sirvió el prasadam a todos; de ese modo, todos se sumergieron en una gran bienaventuranza trascendental.
Texto* 32: Entonces, entre todos comentaron la historia de Sri Madhavendra Puri y la instalación de la Deidad de Gopala, y de cómo Gopala le había pedido pasta de madera de sándalo.
Texto* 33: Fue Gopinatha quien robó leche condensada para Madhavendra Puri. El propio Sri Caitanya Mahaprabhu había narrado ese episodio anteriormente.
Texto 34: El Señor Nityananda explicó de nuevo esa misma narración a todos los devotos, cuya bienaventuranza trascendental aumentó al escuchar de nuevo la historia.
Texto* 35: Caminando y caminando de ese modo, los devotos llegaron a la ciudad de Kataka, donde se quedaron un día y visitaron el templo de Saksi-gopala.
Texto 36: Cuando Nityananda Prabhu narró las actividades de Saksi-gopala, en la mente de todos los vaisnavas aumentó la bienaventuranza trascendental.
Texto* 37: Todos los devotos del grupo tenían el corazón lleno de ansiedad por ver a Caitanya Mahaprabhu; por eso se dieron mucha prisa en llegar a Jagannatha Puri.
Texto* 38: Cuando llegaron a un puente llamado Ātharanala, Sri Caitanya Mahaprabhu, al recibir la noticia de su llegada, les envió dos collares de flores por medio de Govinda.
Texto* 39: Govinda ofreció los dos collares a Advaita Ācarya y a Nityananda Prabhu, quienes Se sintieron muy felices.
Texto* 40: En verdad, allí mismo comenzaron a cantar el santo nombre de Krsna; y fue así, danzando y danzando, como llegaron Advaita Ācarya y Nityananda Prabhu a Jagannatha Puri.
Texto* 41: Entonces, por segunda vez, Sri Caitanya Mahaprabhu les envió más collares de flores. Esta vez los traían Svarupa Damodara y otros devotos personales, que se habían adelantado, enviados por el hijo de madre Saci.
Texto* 42: Cuando los devotos de Bengala llegaron al lago Narendra, se encontraron con Svarupa Damodara y los demás devotos, quienes les ofrecieron los collares de flores que habían recibido de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 43: Cuando por fin los devotos llegaron a la puerta del león, Sri Caitanya Mahaprabhu recibió la noticia y fue personalmente a verles.
Texto* 44: Acto seguido, Sri Caitanya Mahaprabhu y todos Sus devotos visitaron al Señor Jagannatha. Por último, acompañado de todos ellos, el Señor regresó a Su residencia.
Texto* 45: Vaninatha Raya y Kasi Misra trajeron entonces una gran cantidad de prasadam, que Sri Caitanya Mahaprabhu sirvió con Su propia mano, dando de comer a todos.
Texto* 46: El año anterior, cada uno tenía su propia vivienda, y ese mismo alojamiento les fue ofrecido de nuevo. Así, todos fueron a descansar.
Texto* 47: Los devotos se quedaron allí cuatro meses seguidos, disfrutando del canto del maha-mantra Hare Krsna con Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 48: Como el año anterior, cuando se acercaban las fechas del Ratha-yatra, limpiaron todos juntos el templo de Gundica.
Texto* 49: Los habitantes de Kulina-grama entregaron cuerdas de seda al Señor Jagannatha y, como anteriormente, danzaron ante el carro del Señor.
Texto* 50: Después de mucho danzar, fueron a un jardín cercano y descansaron a orillas de un lago.
Texto* 51: Un brahmana llamado Krsnadasa, que vivía en Radha-desa y era un sirviente del Señor Nityananda, era una persona muy afortunada.
Texto* 52: Fue Krsnadasa quien llenó de agua un gran recipiente y lo vertió sobre el Señor mientras Se bañaba. El Señor Se sintió muy satisfecho con esto.
Texto 53: Entonces llegó una gran cantidad de remanentes del alimento ofrecido al Señor en Balagandi; Sri Caitanya Mahaprabhu y todos Sus devotos los comieron.
Texto* 54: Como el año anterior, el Señor asistió, con todos los devotos, a los festivales de Ratha-yatra y Hera-pañcami.
Texto* 55: Advaita Ācarya invitó a Sri Caitanya Mahaprabhu, y en relación con eso hubo una gran tormenta de lluvia.
Texto 56: Ya Srila Vrndavana dasa Thakura ha narrado todos estos episodios con gran detalle. Otro día fue Srivasa Thakura quien invitó al Señor.
Texto* 57: Malinidevi, la esposa de Srivasa Thakura, cocinó las verduras preferidas del Señor. En devoción, se consideraba una sirvienta de Sri Caitanya Mahaprabhu, pero, por su cariño, era como una madre.
Texto* 58: Los principales devotos, comenzando con Candrasekhara [Ācaryaratna], solían invitar a Sri Caitanya Mahaprabhu cada cierto tiempo.
Texto* 59: Al final de los cuatro meses de caturmasya, Caitanya Mahaprabhu volvió a conversar diariamente con Nityananda Prabhu en un lugar solitario. Nadie sabía de qué hablaban.
Texto* 60: Entonces, Srila Advaita Ācarya dijo algo a Caitanya Mahaprabhu mediante gestos y leyó unos pasajes poéticos que nadie entendió.
Texto* 61: Al ver la cara de Advaita Ācarya, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu sonrió. Entendiendo que el Señor había aceptado la propuesta, Advaita Ācarya comenzó a danzar.
Texto* 62: Nadie sabía qué había pedido Advaita Ācarya ni qué había ordenado el Señor. Después de abrazar al Ācarya, Sri Caitanya Mahaprabhu Se despidió de Él.
Texto* 63: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo entonces a Nityananda Prabhu: «Por favor, escúchame, ¡oh, hombre santo! Quiero pedirte algo. Por favor, satisface Mi deseo.
Texto 64: «No vengas a Jagannatha Puri todos los años. Quédate en Bengala y cumple Mi deseo.»
Texto 65: Sri Caitanya Mahaprabhu continuó: «Tú puedes hacer una labor que ni siquiera Yo puedo hacer. Excepto Tú, no sé de nadie en Gauda-desa que pueda cumplir con Mi misión en ese lugar».
Texto* 66: Nityananda Prabhu contestó: «¡Oh, Señor!, Tú eres la vida y Yo soy el cuerpo. No hay diferencia entre el cuerpo y la vida misma, pero la vida es más importante que el cuerpo.
Texto 67: «Con Tu inconcebible energía, puedes hacer todo lo que desees, y todo lo que Me haces hacer a Mí, Yo lo hago sin restricción.»
Texto* 68: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu abrazó a Nityananda Prabhu y Se despidió de Él. Después Se despidió de los demás devotos.
Texto* 69: Como el año anterior, uno de los habitantes de Kulina-grama hizo una petición al Señor diciendo: «Mi Señor, por favor, dime cuál es mi deber y cómo debo ponerlo en práctica».
Texto* 70: El Señor contestó: «Debes ocuparte en el servicio de los sirvientes de Krsna y cantar constantemente el santo nombre de Krsna. Si haces esas dos cosas, pronto alcanzarás el refugio de los pies de loto de Krsna».
Texto* 71: El habitante de Kulina-grama dijo: «Por favor, hazme saber quién es un verdadero vaisnava y cuáles son sus características». Comprendiendo su mentalidad, Sri Caitanya Mahaprabhu sonrió y le dio la siguiente respuesta.
Texto 72: «La persona que canta constantemente el santo nombre del Señor debe ser considerada un vaisnava de primera clase, y tu deber es servir sus pies de loto.»
Texto* 73: Al año siguiente, los habitantes de Kulina-grama volvieron a hacer al Señor la misma pregunta. Al escuchar la pregunta, Sri Caitanya Mahaprabhu volvió a hablarles de los distintos tipos de vaisnavas.
Texto 74: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «El vaisnava de primera clase es aquel cuya sola presencia hace que los demás canten el santo nombre de Krsna».
Texto* 75: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu enseñó las diferencias entre los distintos tipos de vaisnavas: el vaisnava, el vaisnavatara y el vaisnavatama. Así fue explicando paso a paso a los habitantes de Kulina-grama todas las características de los vaisnavas.
Texto* 76: Finalmente, todos los vaisnavas regresaron a Bengala, pero aquel año Pundarika Vidyanidhi se quedó en Jagannatha Puri.
Texto* 77: Svarupa Damodara Gosvami y Pundarika Vidyanidhi tenían una relación de amistad muy íntima; en lo que se refiere a hablar de los temas de Krsna, estaban al mismo nivel.
Texto 78: Pundarika Vidyanidhi inició a Gadadhara Pandita por segunda vez y asistió al festival del día de Odana-sasthi.
Texto* 79: Al ver que el Señor Jagannatha recibía una prenda almidonada, se irritó un poco. De ese modo, su mente se contaminó.
Texto* 80: Esa noche, el Señor Jagannatha y Balarama, los dos hermanos, Se presentaron ante Pundarika Vidyanidhi y, sonriendo, le abofetearon.
Texto* 81: Aunque tenía las mejillas hinchadas de las bofetadas recibidas, Pundarika Vidyanidhi se sentía muy feliz por dentro. Thakura Vrndavana dasa ha narrado este episodio con todo detalle.
Texto* 82: Cada año, los devotos de Bengala venían y se quedaban con Sri Caitanya Mahaprabhu para ver el festival de Ratha-yatra.
Texto* 83: Más adelante explicaré todas las cosas dignas de notar que sucedieron durante esos años.
Texto* 84: Sri Caitanya Mahaprabhu pasó así cuatro años. Durante los dos primeros, viajó por el sur de la India.
Texto* 85: Durante los otros dos años, Sri Caitanya Mahaprabhu quiso ir a Vrndavana, pero los ardides de Ramananda Raya le impidieron irse de Jagannatha Puri.
Texto* 86: El quinto año, los devotos de Bengala vinieron a ver el festival de Ratha-yatra. Después del festival, en lugar de quedarse, regresaron a Bengala.
Texto* 87: Entonces, Sri Caitanya Mahaprabhu hizo una propuesta a Sarvabhauma Bhattacarya y Ramananda Raya. Les abrazó y les habló con palabras dulces.
Texto* 88: Caitanya Mahaprabhu dijo: «Mi deseo de ir a Vrndavana se ha hecho muy fuerte. En los dos últimos años no he podido ir debido a vuestros ardides.
Texto* 89: «Esta vez tengo que ir. ¿Vais a darme permiso? Aparte de vosotros dos, no tengo a nadie más a quién recurrir.
Texto* 90: «En Bengala tengo dos refugios: mi madre Saci y madre Ganges. Las dos son muy misericordiosas.
Texto* 91: «Iré a Vrndavana pasando por Bengala, y allí veré a Mi madre y al río Ganges. Ahora, ¿tendríais la bondad de darme permiso?»
Texto* 92: Cuando escucharon estas palabras, Sarvabhauma Bhattacarya y Ramananda Raya comprendieron que no era nada bueno haberse valido de tantos ardides con el Señor.
Texto* 93: Ambos dijeron: «Ahora comienza la estación de las lluvias, y Te será difícil viajar. Es mejor que esperes a Vijaya-dasami para partir hacia Vrndavana».
Texto* 94: Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió muy complacido de recibir su permiso. Esperó hasta el fin de la estación de las lluvias y, cuando llegó el día de Vijaya-dasami, partió hacia Vrndavana.
Texto* 95: El Señor recogió todos los remanentes de la comida del Señor Jagannatha. También llevó consigo remanentes de bálsamo kadara, sándalo y cuerdas.
Texto* 96: Por la mañana temprano, después de recibir el permiso del Señor Jagannatha, Sri Caitanya Mahaprabhu partió. Todos los devotos de Orissa Le siguieron.
Texto 97: Con mucha delicadeza, Caitanya Mahaprabhu prohibió a los devotos de Orissa que Le siguiesen. Seguido sólo por Sus devotos personales, fue, en primer lugar, a Bhavanipura.
Texto* 98: Cuando el Señor Caitanya llegó a Bhavanipura, llegó también Ramananda Raya en su palanquín. Vaninatha Raya hizo que enviasen al Señor una gran cantidad de prasadam.
Texto* 99: Después de tomar prasadam, Sri Caitanya Mahaprabhu pasó allí toda la noche. Por la mañana temprano, siguió Su camino, y finalmente llegó a Bhuvanesvara.
Texto* 100: Al llegar a la ciudad de Kataka, visitó el templo de Gopala. Allí, un brahmana llamado Svapnesvara invitó al Señor a comer.
Texto* 101: Ramananda Raya invitó a comer a todos los demás; Sri Caitanya Mahaprabhu Se quedó a descansar en un jardín fuera del templo.
Texto* 102: Mientras Sri Caitanya Mahaprabhu descansaba bajo un árbol bakula, Ramananda Raya fue rápidamente a ver a Maharaja Prataparudra.
Texto* 103: El rey se alegró mucho de escuchar la noticia, y fue allí a toda prisa. Al ver al Señor, se tendió en el suelo para ofrecerle reverencias.
Texto* 104: Dominado por el amor, el rey se levantaba y se postraba una y otra vez. Mientras ofrecía oraciones, le temblaba todo el cuerpo, y de sus ojos caían lágrimas.
Texto* 105: Muy complacido de ver la devoción del rey, Sri Caitanya Mahaprabhu Se levantó para abrazarle.
Texto* 106: Cuando el Señor abrazó al rey, éste ofreció oraciones y reverencias una y otra vez. De ese modo, la misericordia del Señor hizo surgir las lágrimas del rey, y el cuerpo del Señor se bañó en esas lágrimas.
Texto* 107: Finalmente, Ramananda Raya calmó al rey y le hizo sentarse. El Señor le concedió misericordia con el cuerpo, la mente y las palabras.
Texto* 108: Sri Caitanya Mahaprabhu fue tan misericordioso con el rey que, a partir de aquel día, el Señor fue conocido con el nombre de Prataparudra-santrata, el liberador de Maharaja Prataparudra.
Texto* 109: También los funcionarios del gobierno ofrecieron reverencias al Señor; finalmente, el hijo de madre Saci Se despidió del rey y su séquito.
Texto* 110: Después de salir, el rey dictó unas órdenes e hizo que fueran enviadas por escrito a los funcionarios del gobierno de su reino.
Texto* 111: Su orden decía: «Debéis construir alojamientos nuevos en todas las poblaciones, y, en cinco o siete de esas casas nuevas, debéis almacenar todo tipo de alimentos.
Texto* 112: «Debéis encargaros personalmente de llevar al Señor a esas casas recién construidas. Día y noche debéis ocuparos en Su servicio con una vara en la mano.»
Texto* 113: El rey ordenó a dos respetables funcionarios, Haricandana y Mardaraja, que hiciesen todo lo necesario para llevar a cabo esas órdenes.
Texto* 114-115: El rey les ordenó también tener siempre un barco nuevo a orillas del río, y que, allí donde Sri Caitanya Mahaprabhu Se bañase o cruzase a la otra orilla, deberían levantar una columna conmemorativa y hacer del emplazamiento un gran lugar de peregrinaje. «En verdad —dijo el rey—, yo iré a bañarme allí, y ¡ojalá pudiera morir en ese sitio!»
Texto* 116: El rey continuó: «Por favor, construid nuevos alojamientos en Caturdvara. Ahora, Ramananda, puedes volver ya con Sri Caitanya Mahaprabhu».
Texto* 117: Cuando el rey recibió noticia de que el Señor Se marchaba al anochecer, inmediatamente mandó a buscar varios elefantes con pequeñas tiendas en la grupa. Luego, todas las damas de palacio subieron a los elefantes.
Texto* 118: Todas esas damas salieron al camino que el Señor iba a seguir y Le esperaron allí formando una línea. Al atardecer, el Señor partió con Sus devotos.
Texto* 119: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu fue a bañarse a la orilla del río Citrotpala, todas las reinas y damas del palacio Le ofrecieron reverencias.
Texto* 120: Al ver al Señor, se sintieron sobrecogidas de amor por Dios y, con lágrimas en los ojos, se pusieron a cantar el santo nombre: «¡Krsna!, ¡Krsna!».
Texto* 121: En los tres mundos, no hay nadie tan misericordioso como Sri Caitanya Mahaprabhu. Basta verle de lejos para quedar sobrecogido de amor por Dios.
Texto* 122: El Señor montó entonces en un barco nuevo y cruzó el río. Caminando bajo la luz de la Luna llena, finalmente llegó a la población de Caturdvara.
Texto* 123: El Señor pasó la noche allí y por la mañana Se bañó. En ese momento, llegaron remanentes de la comida del Señor Jagannatha.
Texto* 124: Siguiendo órdenes del rey, el superintendente del templo enviaba cada día grandes cantidades de prasadam. En transportarlo se ocupaban muchas personas.
Texto* 125: Después de tomar el prasadam, Sri Caitanya Mahaprabhu Se levantó y siguió Su camino, cantando los santos nombres: «¡Hari!, ¡Hari!».
Texto* 126: Ramananda Raya, Mardaraja y Sri Haricandana iban siempre con Sri Caitanya Mahaprabhu y ofrecían diversos servicios.
Texto* 127-128: Paramananda Puri Gosvami, Svarupa Damodara, Jagadananda, Mukunda, Govinda, Kasisvara, Haridasa Thakura, Vakresvara Pandita, Gopinatha Ācarya, Damodara Pandita, Ramai, Nandai y muchos otros devotos acompañaban al Señor. He mencionado solamente a los principales. Nadie podría nombrarles a todos.
Texto 130: Cuando Gadadhara Pandita partía para ir con el Señor, Él se lo prohibió y le pidió que no abandonase el voto de ksetra-sannyasa.
Texto* 131: Cuando el Señor le pidió que regresase a Jagannatha Puri, Gadadhara Pandita Le dijo: «Allí donde Tú estés, ese sitio es Jagannatha Puri. ¡Al infierno con mi supuesto voto de ksetra-sannyasa!».
Texto* 132: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu pidió a Gadadhara Pandita que se quedase en Jagannatha Puri y se ocupase en el servicio de Gopinatha, Gadadhara Pandita contestó: «Por el simple hecho de ver Tus pies de loto se ofrece servicio a Gopinatha un millón de veces».
Texto* 133: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo entonces: «Si abandonas Su servicio, será culpa Mía. Es mejor que te quedes aquí y hagas tu servicio. Eso es lo que Me dará satisfacción».
Texto* 134: El Pandita contestó: «No Te preocupes. Yo asumo toda la culpa. No Te acompañaré; iré solo.
Texto* 135: «Iré a ver a Sacimata, pero no por Ti. Yo asumo la responsabilidad de abandonar mi voto y el servicio de Gopinatha.»
Texto* 136: Así, Gadadhara Pandita Gosvami viajó solo; pero, cuando llegaron a Kataka, Sri Caitanya Mahaprabhu le llamó, y él se unió al grupo del Señor.
Texto 137: Nadie puede comprender la amorosa intimidad de Gadadhara Pandita y Sri Caitanya Mahaprabhu. Gadadhara Pandita abandonó su voto y el servicio de Gopinatha tal como se abandona una brizna de paja.
Texto* 138: Sri Caitanya Mahaprabhu, en Su corazón, Se sintió muy complacido con el comportamiento de Gadadhara Pandita. Sin embargo, el Señor le tomó de la mano y le habló manifestando el enfado del amor.
Texto* 139: «Has abandonado el servicio de Gopinatha y has roto tu voto de vivir en Puri. Ahora todo está consumado, pues has venido hasta tan lejos.
Texto* 140: «Tu deseo de venir conmigo no es más que un deseo de complacencia de los sentidos. De ese modo, estás rompiendo dos principios religiosos, y debido a ello Me siento muy desdichado.
Texto* 141: «Si lo que quieres es Mi felicidad, regresa a Nilacala, por favor. Si dices algo más sobre este tema, no harás más que condenarme.»
Texto* 142: Después de decir esto, Sri Caitanya Mahaprabhu Se subió en un barco. En ese mismo instante, Gadadhara Pandita cayó al suelo inconsciente.
Texto* 143: Sri Caitanya Mahaprabhu ordenó a Sarvabhauma Bhattacarya que llevase a Gadadhara Pandita con él. El Bhattacarya dijo a Gadadhara Pandita: «¡Levántate! Así son los pasatiempos de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 144: «Debes saber que el Señor Krsna personalmente faltó a Su promesa para que el abuelo Bhisma pudiera mantener la suya.
Texto 145: «“Con el propósito de mantener mi promesa, el Señor Krsna rompió la Suya propia de no empuñar ningún arma en Kuruksetra. El Señor Sri Krsna, con Su manto cayéndosele, saltó de Su cuadriga, levantó una rueda y vino corriendo hacia mí para matarme. En verdad, corrió hacia mí como un león que va a matar a un elefante, e hizo temblar la Tierra entera.”
Texto* 146: «Del mismo modo, tolerando el separarse de ti, Sri Caitanya Mahaprabhu, con gran esfuerzo, está protegiendo tu voto.»
Texto* 147: De ese modo, Sarvabhauma Bhattacarya reanimó a Gadadhara Pandita. Después, los dos, abrumados de pesar, regresaron a Jagannatha Puri, Nilacala.
Texto* 148: Por Sri Caitanya Mahaprabhu, todos los devotos abandonarían toda clase de deberes, pero al Señor no Le gustaba que los devotos abandonasen los deberes que habían prometido cumplir.
Texto* 149: Así es la aprensión en las relaciones de amor. Todo el que escucha acerca de estos episodios obtiene muy pronto el refugio a los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto 150: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu y Su grupo llegaron a Yajapura, el Señor pidió a los dos funcionarios del gobierno que habían venido con Él que regresasen.
Texto* 151: Sri Caitanya Mahaprabhu Se despidió de los funcionarios, y Raya Ramananda continuó con el Señor. Día y noche, el Señor hablaba de Sri Krsna a Ramananda Raya.
Texto* 152: Conforme a la orden del rey, los funcionarios del gobierno habían construido casas nuevas en todas las poblaciones, y las habían llenado con una provisión de cereales. Así sirvieron al Señor.
Texto 153: Finalmente, Sri Caitanya Mahaprabhu llegó a Remuna, donde Se despidió de Sri Ramananda Raya.
Texto* 154: Cuando Ramananda Raya cayó al suelo y perdió el conocimiento; Sri Caitanya Mahaprabhu le tomó en Su regazo y rompió a llorar.
Texto* 155: Los sentimientos de separación de Caitanya Mahaprabhu por Ramananda Raya son muy difíciles de explicar. En verdad, expresar esos sentimientos es prácticamente intolerable, y por ello no puedo decir más al respecto.
Texto* 156: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu, por último, llegó a la frontera del estado de Orissa, un funcionario del gobierno fue a verle.
Texto* 157: Durante dos o cuatro días, el funcionario del gobierno sirvió al Señor. También informó al Señor con todo detalle de la situación a partir de allí.
Texto* 158: Hizo saber al Señor que el rey musulmán que gobernaba en el territorio que iba a recorrer era un borracho. Por temor a él, nadie iba tranquilo por los caminos.
Texto 159: La jurisdicción del gobierno musulmán se extendía hasta Pichalada. Por temor a los musulmanes, nadie cruzaba el río.
Texto* 160: El funcionario del gobierno de Maharaja Prataparudra comunicó a Sri Caitanya Mahaprabhu que debía quedarse unos días en la frontera de Orissa, de manera que pudiesen negociar un acuerdo pacífico con el gobernador musulmán. De ese modo, el Señor podría cruzar tranquilamente el río en un barco.
Texto* 161: En ese momento, llegó al campamento de Orissa un seguidor del gobernador musulmán. Venía disfrazado.
Texto* 162-163: El espía musulmán vio las maravillosas características de Sri Caitanya Mahaprabhu, y, cuando regresó junto al gobernador musulmán, le dijo: «Ha llegado de Jagannatha Puri un mendicante con muchas personas liberadas.
Texto* 164: «Todas esas personas santas cantan sin cesar el maha-mantra Hare Krsna. Todos se ríen, danzan, cantan y lloran.
Texto* 165: «Millones y millones de personas vienen a verle. Cuando Le ven, ya no pueden regresar a sus hogares.
Texto* 166: «Es como si todos se hubieran vuelto locos. Simplemente cantan el santo nombre de Krsna y danzan. A veces incluso lloran y ruedan por el suelo.
Texto* 167: «En realidad, no se pueden explicar las cosas que allí ocurren. Sólo viéndolas se pueden entender. Analizando Su influencia, concluyo que Él es la Suprema Personalidad de Dios.»
Texto* 168: Tras decir esto, el mensajero se puso a cantar los santos nombres de Hari y Krsna. También comenzó a reír, a llorar, a danzar y a cantar como un loco.
Texto* 169: Al escuchar esto, el gobernador musulmán cambió de parecer. Entonces envió a su secretario ante el representante del gobierno de Orissa.
Texto* 170: El secretario musulmán fue a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu. Cuando ofreció reverencias a los pies de loto del Señor y pronunció el santo nombre del Señor, «Krsna, Krsna», también él se vio abrumado por el amor extático.
Texto* 171: Después de calmarse, el secretario musulmán presentó sus respetos y dijo al representante del gobierno de Orissa: «El gobernador musulmán me ha enviado aquí.
Texto* 172: «Si estás de acuerdo, el gobernador musulmán vendrá aquí para ver a Sri Caitanya Mahaprabhu. Después regresará.
Texto* 173: «El gobernador musulmán está muy deseoso de venir, y presenta esta petición con gran respeto. Es una propuesta de paz. No tienes que temer que vengamos en son de guerra.»
Texto* 174: Al escuchar esta propuesta, el representante del gobierno de Orissa, el maha-patra, estaba muy asombrado. Pensaba: «El gobernador musulmán es un borracho. ¿Quién ha cambiado su mente?
Texto 175: «El propio Sri Caitanya Mahaprabhu debe de haber cambiado la mente del musulmán. Por Su presencia, y hasta por sólo recordarle, el mundo entero se libera.»
Texto* 176: Tras esta reflexión, el maha-patra hizo saber al secretario musulmán: «Es una gran fortuna para tu gobernador. Que venga a visitar a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 177: «Sin embargo, que quede claro que debe venir sin armas. Puede traer cinco o siete sirvientes.»
Texto* 178: El secretario regresó con el gobernador musulmán y le comunicó la noticia. El gobernador musulmán, vestido de hindú, fue entonces a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 179: Al ver a Sri Caitanya Mahaprabhu desde lejos, el gobernador musulmán se postró en el suelo y ofreció reverencias. Las lágrimas le llenaban los ojos, y estaba rebosante de júbilo y emociones extáticas.
Texto* 180: Cuando el gobernador musulmán llegó, el maha-patra le condujo respetuosamente ante Sri Caitanya Mahaprabhu. De pie ante el Señor y con las manos juntas, el gobernador cantó el santo nombre de Krsna.
Texto* 181: El gobernador preguntó con actitud sumisa: «¿Por qué he nacido en familia musulmana? Eso se considera un nacimiento bajo. ¿Por qué la suprema Providencia no me hizo nacer en una familia hindú?
Texto* 182: «Si hubiera nacido en una familia hindú, me habría sido fácil permanecer cerca de Tus pies de loto. Puesto que mi cuerpo ahora es inútil, quisiera morirme inmediatamente.»
Texto* 183: Cuando escuchó las sumisas palabras del gobernador, el maha-patra no cabía en sí de júbilo. Tomándose de los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu, Le ofreció las siguientes oraciones.
Texto* 184: «Hasta un candala, el más bajo de los hombres, puede purificarse sólo con escuchar Tu santo nombre. Ahora, esta alma condicionada ha recibido Tu audiencia.
Texto* 185: «No es sorprendente que este gobernador musulmán haya alcanzado esos resultados. Por el simple hecho de verte, todo eso es posible.
Texto 186: «“No diré nada del avance espiritual de quienes ven directamente a la Persona Suprema, pero incluso una persona nacida en una familia de comedores de perros adquiere inmediatamente las aptitudes necesarias para ejecutar sacrificios védicos si, aunque sea una sola vez, pronuncia el santo nombre de la Suprema Personalidad de Dios o canta acerca de Él, escucha Sus pasatiempos, Le ofrece reverencias o simplemente Le recuerda.”»
Texto 187: Sri Caitanya Mahaprabhu miró entonces con misericordia al gobernador musulmán. Tranquilizándole, le pidió que cantase los santos nombres «Krsna» y «Hari».
Texto 188: El gobernador musulmán dijo entonces: «Puesto que has tenido la gran bondad de aceptarme, dame, por favor, alguna orden para que yo pueda ofrecerte algún servicio».
Texto 189: A continuación, el gobernador musulmán oró por liberarse de las ilimitadas reacciones pecaminosas en las que hasta entonces había incurrido, envidiando a los brahmanas y vaisnavas y matando vacas.
Texto* 190: Mukunda Datta dijo entonces al gobernador musulmán: «Mi querido señor, escucha, por favor. Sri Caitanya Mahaprabhu desea ir a la orilla del Ganges.
Texto* 191: «Por favor, ofrécele tu ayuda en todo lo necesario para que pueda ir allí. Ésa es la primera gran orden que se te da, y‚ si puedes cumplirla, habrás hecho un gran servicio.»
Texto* 192: Después de esto, el gobernador musulmán ofreció oraciones a los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu y de todos Sus devotos y partió. En verdad, estaba muy complacido.
Texto* 193: Antes de que el gobernador se fuese, el maha-patra le abrazó y le ofreció muchos regalos. Así estableció una amistad con él.
Texto* 194: A la mañana siguiente, el gobernador envió a su secretario con muchos barcos muy bien decorados para llevar a Sri Caitanya Mahaprabhu a la otra orilla del río.
Texto* 195: El maha-patra cruzó el río con Sri Caitanya Mahaprabhu, y, cuando llegaron a la otra orilla, el gobernador musulmán en persona recibió al Señor y adoró Sus pies de loto.
Texto* 196: Uno de los barcos estaba recién construido, y en el centro tenía una habitación. En ella instalaron a Sri Caitanya Mahaprabhu y a Sus acompañantes.
Texto* 197: Por último, Sri Caitanya Mahaprabhu Se despidió del maha-patra. De pie en la orilla del río, mirando al barco, el maha-patra lloraba.
Texto* 198: El gobernador musulmán acompañó personalmente a Sri Caitanya Mahaprabhu. Debido a los piratas, el gobernador llevaba diez barcos repletos de soldados.
Texto 199: El gobernador musulmán acompañó a Sri Caitanya Mahaprabhu hasta pasada Mantresvara. Ese lugar era muy peligroso debido a los piratas. Llevó al Señor a un lugar llamado Pichalda, cercano a Mantresvara.
Texto 200: Finalmente, Sri Caitanya Mahaprabhu Se despidió del gobernador. El intenso amor extático que manifestó el gobernador no se puede describir.
Texto* 201: Los pasatiempos del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu son extraordinarios. Todo el que escucha de Sus actividades se llena de gloria, y su vida se vuelve perfecta.
Texto* 202: El Señor finalmente llegó a Panihati y, como acto de misericordia, dio al capitán del barco una de Sus prendas personales.
Texto 203: Panihati estaba situada a orillas del Ganges. Al saber de la llegada de Sri Caitanya Mahaprabhu, toda clase de personas se reunieron allí, tanto en tierra como en el agua.
Texto* 204: Finalmente, fue Raghava Pandita quien se llevó a Sri Caitanya Mahaprabhu. Por el camino se había formado una gran multitud, y al Señor Le costó muchísimo llegar a la casa de Raghava Pandita.
Texto 205: El Señor Se quedó en casa de Raghava Pandita un solo día. A la mañana siguiente fue a Kumarahatta, donde vivía Srivasa Thakura.
Texto* 206: De casa de Srivasa Thakura, el Señor fue a casa de Sivananda Sena, y de allí a casa de Vasudeva Datta.
Texto 207: El Señor pasó algún tiempo en casa de Vidya-vacaspati, pero después, como la muchedumbre era ya excesiva, fue a Kuliya.
Texto 208: Cuando el Señor Se quedó en casa de Madhava dasa, muchos cientos de miles de personas fueron a verle.
Texto* 209: El Señor pasó allí siete días y liberó a toda clase de ofensores y pecadores.
Texto* 210: Tras marcharse de Kuliya, Sri Caitanya Mahaprabhu visitó la casa de Advaita Ācarya en Santipura. Fue allí donde la madre del Señor, Sacimata, fue a verle y se vio así aliviada de su gran sufrimiento.
Texto* 211: El Señor visitó entonces la aldea de Ramakeli y el lugar conocido con el nombre de Kanai Natasala. De allí regresó a Santipura.
Texto* 212: Sri Caitanya Mahaprabhu pasó en Santipura diez días. Todo esto lo ha narrado Vrndavana dasa Thakura con todo detalle.
Texto* 213: No explicaré esos pasajes porque ya Vrndavana dasa Thakura los ha narrado. No hay necesidad de repetir la misma información, pues, si lo hiciera, aumentaría ilimitadamente el tamaño de este libro.
Texto 214-215: Esas narraciones nos cuentan el primer encuentro de Sri Caitanya Mahaprabhu con los hermanos Rupa y Sanatana y la decoración que hizo Nrsimhananda del camino. Ya he hablado de ello cuando antes resumí el libro; por lo tanto, no repetiré aquí esas narraciones.
Texto* 216: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu regresó a Santipura, Raghunatha dasa fue a verle.
Texto 217: Dos hermanos llamados Hiranya y Govardhana, que vivían en Saptagrama, tenían unos ingresos anuales de 1.200.000 rupias.
Texto* 218: Hiranya Majumadara y Govardhana Majumadara eran muy opulentos y magnánimos. Eran de buen comportamiento y devotos de la cultura brahmínica. Pertenecían a una familia aristocrática, y, entre las personas religiosas, eran muy destacados.
Texto 219: La práctica totalidad de los brahmanas de Nadia dependían de la caridad de Hiranya y Govardhana, que les daban dinero, tierras y aldeas.
Texto* 220: Nilambara Cakravarti, el abuelo de Sri Caitanya Mahaprabhu, era muy venerado por los dos hermanos; Nilambara Cakravarti, en cambio, solía tratarles como a hermanos.
Texto* 221: En el pasado, los dos hermanos habían hecho grandes servicios a Misra Purandara, el padre de Sri Caitanya Mahaprabhu. Debido a ello, también el Señor les conocía muy bien.
Texto* 222: Raghunatha dasa era el hijo de Govardhana Majumadara. Desde niño, no sentía la menor atracción por el disfrute material.
Texto* 223: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu regresó a Santipura tras entrar en la orden de vida de renuncia, Raghunatha dasa fue a verle.
Texto* 224: Raghunatha dasa fue a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu y, lleno de amor extático, se postró a los pies de loto del Señor. Mostrándose misericordioso con él, el Señor le tocó con Sus pies.
Texto* 225: El padre de Raghunatha dasa, Govardhana, siempre había ofrecido mucho servicio a Advaita Ācarya. Por esa razón, Advaita Ācarya estaba muy complacido con la familia.
Texto* 226: Mientras Raghunatha dasa estuvo en Su casa, Advaita Ācarya le favoreció con los remanentes de la comida del Señor. De ese modo, Raghunatha dasa se ocupó durante cinco o siete días en el servicio de los pies de loto del Señor.
Texto* 227: Tras despedirse de Raghunatha dasa, Sri Caitanya Mahaprabhu regresó a Jagannatha Puri. Una vez en casa, Raghunatha dasa enloqueció de amor extático.
Texto* 228: Raghunatha dasa se escapaba de casa una y otra vez para ir a Jagannatha Puri, pero su padre le detenía y le hacía regresar a casa.
Texto* 229: Su padre llegó hasta el extremo de poner cinco guardias para que le vigilasen día y noche. Cuatro sirvientes personales tenían la misión de velar por su comodidad, y dos brahmanas le cocinaban.
Texto* 230: De ese modo, había once personas encargadas de tener siempre bajo control a Raghunatha dasa. Así, no podía ir a Jagannatha Puri, y debido a ello se sentía muy desdichado.
Texto* 231: Cuando Raghunatha dasa se enteró de que Sri Caitanya Mahaprabhu había llegado a Santipura, hizo una petición a su padre.
Texto* 232: Raghunatha dasa pidió a su padre: «Por favor, dame permiso para ir a ver los pies de loto del Señor. Si no lo haces, mi vida no podrá permanecer en este cuerpo».
Texto* 233: Al escuchar la petición de Raghunatha dasa, su padre estuvo conforme. Disponiendo que muchos sirvientes le acompañasen, y surtiéndole de muchos objetos necesarios, le envió a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu, pidiéndole que regresase pronto.
Texto* 234: Durante siete días, Raghunatha dasa gozó de la compañía de Sri Caitanya Mahaprabhu en Santipura. Durante esos días y noches, tuvo los siguientes pensamientos.
Texto* 235: Raghunatha dasa pensaba: «¿Cómo podría yo liberarme de las manos de estos guardianes? ¿Cómo podría irme con Sri Caitanya Mahaprabhu a Nilacala?».
Texto* 236: Sri Caitanya Mahaprabhu, siendo omnisciente, comprendió lo que pasaba por la mente de Raghunatha dasa. Para tranquilizarle, el Señor le instruyó con las siguientes palabras.
Texto 237: «Ten paciencia y vuelve a casa. No seas loco. Paso a paso, lograrás cruzar el océano de la existencia material.
Texto 238: «No debes hacer de ti un devoto de exhibición ni un falso renunciante. Por ahora, disfruta del mundo material de un modo adecuado y no te apegues a él.»
Texto* 239: Sri Caitanya Mahaprabhu continuó: «En tu corazón, debes mantenerte siempre muy fiel, pero externamente puedes comportarte como un hombre común. Así, Krsna pronto estará muy complacido y te liberará de las garras de maya.
Texto* 240: «Puedes venir a verme a Nilacala, Jagannatha Puri, cuando regrese después de visitar Vrndavana. Para entonces, podrás ingeniarte la manera de escapar.
Texto 241: «En ese momento, Krsna te revelará la forma de hacerlo. Cuando alguien tiene la misericordia de Krsna, nadie puede detenerle.»
Texto* 242: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu Se despidió de Raghunatha dasa, que regresó a casa e hizo exactamente lo que el Señor le había dicho.
Texto* 243: Una vez en su casa, Raghunatha dasa abandonó toda locura y toda seudo renunciación externa y se ocupó en sus deberes de casado, libre de apegos.
Texto 244: Cuando el padre y la madre de Raghunatha dasa vieron que su hijo actuaba como un hombre de familia, se sintieron muy felices. Debido a ello, redujeron su vigilancia.
Texto* 245-246: Mientras tanto, en Santipura, Sri Caitanya Mahaprabhu reunió a todos Sus devotos, comenzando con Advaita Ācarya y Nityananda Prabhu, les abrazó, y les pidió permiso para regresar a Jagannatha Puri.
Texto* 247: Como les había visto a todos en Santipura, Sri Caitanya Mahaprabhu pidió a los devotos que no fuesen a Jagannatha Puri ese año.
Texto* 248: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Ciertamente iré a Vrndavana desde Jagannatha Puri. Si vosotros Me dais permiso, regresaré aquí sin dificultad».
Texto* 249: Tomándose de los pies de Su madre, Sri Caitanya Mahaprabhu le pidió permiso con gran humildad. Así ella Le autorizó a ir a Vrndavana.
Texto* 250: Srimati Sacidevi fue enviada de regreso a Navadvipa, y el Señor y Sus devotos partieron hacia Jagannatha Puri, Niladri.
Texto* 251: De camino a Nilacala, Jagannatha Puri, los devotos que acompañaban a Sri Caitanya Mahaprabhu ofrecieron toda clase de servicios. Así, el Señor regresó con gran felicidad.
Texto* 252: Al llegar a Jagannatha Puri, Sri Caitanya Mahaprabhu visitó el templo del Señor. La noticia de Su regreso Se propagó por toda la ciudad.
Texto* 253: Muy felices, todos los devotos fueron a ver al Señor. El Señor, lleno de amor extático, les abrazó a todos, uno por uno.
Texto* 254: Kasi Misra, Ramananda Raya, Pradyumna, Sarvabhauma Bhattacarya, Vaninatha Raya, Sikhi Mahiti y todos los demás devotos fueron a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 255: También Gadadhara Pandita fue a ver al Señor. Entonces, ante todos los devotos, Sri Caitanya Mahaprabhu dijo lo siguiente.
Texto* 256: «Había decidido ir a Vrndavana pasando por Bengala para ver a Mi madre y al río Ganges.
Texto* 257: «Y fui a Bengala, pero empezaron a seguirme miles de devotos.
Texto* 258: «Muchos cientos de miles de personas venían a verme, llenas de curiosidad; debido a esa gran multitud, no podía ir libremente por el camino.
Texto* 259: «En verdad, era una multitud tan grande que la casa donde Me hospedaba y los muros que la rodeaban quedaban destruidos; allí donde miraba, lo único que podía ver eran grandes multitudes.
Texto* 260: «Con gran dificultad, llegué a la ciudad de Ramakeli, donde conocí a los dos hermanos Rupa y Sanatana.
Texto* 261: «Esos dos hermanos son grandes devotos, dignos candidatos de la misericordia de Krsna, pero en su vida corriente son funcionarios del gobierno, ministros del rey.
Texto* 262: «Srila Rupa y Sanatana son muy expertos en todo lo que es educación, servicio devocional, inteligencia y fuerza, pero se consideran inferiores a una brizna de hierba del camino.
Texto 263-264: «En verdad, hasta las piedras se derretirían con la humildad de esos dos hermanos. Muy complacido con su comportamiento, les dije: “Vosotros dos sois muy elevados, pero os consideráis inferiores; por esa razón, Krsna os va a liberar muy pronto”.
Texto* 265-266: «Después de hablarles con esas palabras, Me despedí de ellos. Cuando Me iba, Sanatana Me dijo: “No es apropiado ir a Vrndavana seguido por una multitud de miles de personas”.
Texto* 267: «Aunque escuché sus palabras, no les presté ninguna atención, y por la mañana fui a un lugar llamado Kanai Natasala.
Texto* 268: «Sin embargo, por la noche reflexioné en lo que Me había dicho Sanatana.
Texto* 269: «Llegué a la conclusión de que Sanatana tenía mucha razón. Realmente, Me seguía una gran multitud; al ver a tanta gente, lo más probable es que Me criticasen diciendo: “Ahí está el impostor de turno”.
Texto* 270: «Entonces estuve pensando en que Vrndavana es un lugar muy solitario. Es invencible, y muy difícil de alcanzar. Por eso decidí ir allí solo, o, a lo sumo, con un solo acompañante.
Texto* 271: «Madhavendra Puri fue a Vrndavana solo, y Krsna, con el pretexto de darle leche, le concedió una audiencia.
Texto* 272: «Entendí que estaba yendo a Vrndavana como lo haría un mago con su espectáculo, y eso, sin duda, no es bueno. No se debe ir a Vrndavana con tanta gente.
Texto* 273: «Por eso he decidido ir solo o, a lo sumo, con un sirviente. De ese modo, Mi viaje a Vrndavana será hermoso.
Texto* 274: «Pensé: “En vez de ir a Vrndavana solo, voy con soldados y redoble de tambores”.
Texto* 275: «Por eso dije: “¡Vergüenza debería darme!”, y, muy agitado, regresé a la orilla del Ganges.
Texto* 276: «Entonces dejé allí a todos los devotos y no traje conmigo más que a cinco o seis personas.
Texto* 277: «Ahora deseo que todos vosotros os sintáis complacidos conmigo y Me deis un buen consejo. Decidme cómo puedo ir a Vrndavana sin obstáculos.
Texto* 278: «Dejé aquí a Gadadhara Pandita y él se sintió muy desdichado. Por esa razón, no pude ir a Vrndavana.»
Texto* 279: Animado por las palabras de Sri Caitanya Mahaprabhu, Gadadhara Pandita quedó absorto en amor extático. De inmediato, tomándose de los pies de loto del Señor, habló con gran humildad.
Texto* 280: Gadadhara Pandita dijo: «Allí donde Tú estás, están Vrndavana, el río Yamuna, el río Ganges y todos los demás lugares de peregrinaje.
Texto 281: «Donde Tú estás, ese lugar es Vrndavana. Aun así, Tú irás a Vrndavana para dar ejemplo a la gente. Por lo demás, harás lo que creas mejor.»
Texto* 282: Aprovechando la oportunidad, Gadadhara Pandita dijo: «Ahora acaban de empezar los cuatro meses de la estación de las lluvias. Por lo tanto, los próximos cuatro meses debes pasarlos en Jagannatha Puri.
Texto* 283: «Después de pasar aquí esos cuatro meses, estarás libre para hacer lo que quieras. En realidad, nadie puede impedir que Te quedes o que Te vayas.»
Texto* 284: Al escuchar estas palabras, los devotos presentes a los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu confirmaron que Gadadhara Pandita había expresado correctamente lo que todos ellos deseaban.
Texto* 285: Ante el ruego de todos los devotos, Sri Caitanya Mahaprabhu consintió en quedarse en Jagannatha Puri durante cuatro meses. Al escuchar esto, el rey Prataparudra se sintió muy feliz.
Texto* 286: Ese día, Gadadhara Pandita invitó a Sri Caitanya Mahaprabhu, y el Señor almorzó en su casa con los demás devotos.
Texto* 287: Probablemente, ningún ser humano corriente podría describir la afectuosa ofrenda de alimentos de Gadadhara Pandita o cómo Sri Caitanya Mahaprabhu la saboreó.
Texto* 288: De ese modo lleva a cabo Sri Caitanya Mahaprabhu Sus pasatiempos, que son ilimitados e insondables. De una forma u otra, los hemos presentado brevemente. No es posible explicarlos con más detalle.
Texto* 289: Con Sus miles de bocas, el Señor Anantadeva está siempre narrando los pasatiempos del Señor, pero ni siquiera Él puede llegar al final de uno solo de los pasatiempos del Señor.
Texto 290: Orando a los pies de loto de Sri Rupa y Sri Raghunatha, siempre deseando su misericordia, yo, Krsnadasa, narro el Sri Caitanya-caritamrta, siguiendo sus pasos.