Texto* 1: Simplemente estoy tratando de escribir acerca de las actividades trascendentales y la locura trascendental del Señor Gauracandra, que son maravillosas y extraordinarias. Si me atrevo a escribir sobre esto es sólo porque lo he escuchado de labios de quienes han visto personalmente las actividades del Señor.
Texto* 2: ¡Toda gloria a Sri Caitanya Mahaprabhu! ¡Toda gloria al Señor Nityananda! ¡Toda gloria a Advaitacandra! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor!
Texto* 3: Absorto en éxtasis, Sri Caitanya Mahaprabhu actuaba y hablaba como un loco día y noche.
Texto* 4: En cierta ocasión, Sri Caitanya Mahaprabhu pasó la mitad de la noche en compañía de Svarupa Damodara Gosvami y Ramananda Raya hablando de los pasatiempos del Señor Krsna.
Texto* 5: Mientras ellos hablaban de Krsna, Svarupa Damodara Gosvami cantaba canciones en perfecta consonancia con las emociones trascendentales de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 6: Para complementar el éxtasis de Sri Caitanya Mahaprabhu, Ramananda Raya citaba versos de los libros de Vidyapati y Candidasa y, sobre todo, del Gita-govinda de Jayadeva Gosvami.
Texto* 7: De vez en cuando, también Sri Caitanya Mahaprabhu recitaba algún verso. Después, sumido en lamentaciones, lo explicaba.
Texto* 8: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu pasó la mitad de la noche experimentando diversos tipos de emociones. Finalmente, tras hacer que el Señor Se acostara, Svarupa Damodara y Ramananda Raya regresaron a sus respectivas residencias.
Texto* 9: Govinda, el sirviente personal de Sri Caitanya Mahaprabhu, se acostó a la puerta de Su habitación; el Señor cantó toda la noche el maha-mantra Hare Krsna en voz muy alta.
Texto* 10: De pronto, Sri Caitanya Mahaprabhu escuchó el sonido de la flauta de Krsna. Entonces, en éxtasis, Se dispuso a partir para ver al Señor Krsna.
Texto* 11: Las tres puertas, como de costumbre, tenían echado el cerrojo, pero Sri Caitanya Mahaprabhu, con un gran éxtasis, salió de la habitación y de la casa.
Texto* 12: El Señor se dirigió a una vaquería al sur del Simha-dvara. Allí cayó inconsciente entre unas vacas del distrito de Tailaṅga.
Texto* 13: Mientras tanto, Govinda, como ya no podía oír a Sri Caitanya Mahaprabhu, hizo llamar inmediatamente a Svarupa Damodara y abrió las puertas.
Texto* 14: Svarupa Damodara encendió una antorcha y, con todos los devotos, salió en busca de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 15: Tras buscarle por todas partes, llegaron a la vaquería cerca del Simha-dvara. Allí vieron a Sri Caitanya Mahaprabhu, inconsciente en medio de las vacas.
Texto* 16: Sus brazos y Sus piernas, como los de una tortuga, habían entrado en el tronco. Tenía la boca llena de espuma y erupciones en el cuerpo, y de Sus ojos caían lágrimas.
Texto* 17: Mientras el Señor yacía inconsciente, Su cuerpo parecía una gran calabaza. Por fuera, estaba completamente inerte, pero por dentro sentía una sobrecogedora bienaventuranza trascendental.
Texto* 18: Alrededor del Señor, las vacas olisqueaban Su cuerpo trascendental. Los devotos trataban de apartarlas, pero ellas se negaban a abandonar la compañía del cuerpo trascendental de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 19: Los devotos trataron de despertar al Señor por diversos medios, pero, como no recobraba la conciencia, Le levantaron entre todos y Le llevaron a casa.
Texto* 20: Los devotos se pusieron a cantar el mantra Hare Krsna en voz muy alta al oído del Señor; bastante tiempo después, Sri Caitanya Mahaprabhu recobró la conciencia.
Texto* 21: Cuando recobró la conciencia, Sus brazos y piernas salieron de Su cuerpo, y todo Su cuerpo volvió a la normalidad.
Texto* 22: Sri Caitanya Mahaprabhu Se levantó y Se sentó de nuevo. Mirando a Su alrededor, preguntó a Svarupa Damodara: «¿Dónde Me has traído?
Texto* 23: «Tras escuchar el sonido de una flauta, fui a Vrndavana. Allí vi que Krsna, el hijo de Maharaja Nanda, tocaba la flauta en la pradera.
Texto* 24: «Con una señal de la flauta, llevó a Srimati Radharani a un cenador. Después, también Él entró en el cenador para disfrutar de Sus pasatiempos con Ella.
Texto* 25: «Yo entré en el cenador detrás de Krsna. El sonido de Sus ornamentos Me cautivaba el oído.
Texto* 26: «Allí vi a Krsna y a las gopis disfrutar de toda clase de pasatiempos, mientras reían y bromeaban juntos. Escuchar sus voces y expresiones realzó el júbilo de Mis oídos.
Texto* 27: «Justo entonces, vosotros hicisteis un sonido tumultuoso y Me trajisteis de regreso por la fuerza.
Texto* 28: «Ahora que Me habéis traído aquí de nuevo, ya no puedo escuchar las nectáreas voces de Krsna y las gopis, ni el sonido de sus adornos, ni la flauta.»
Texto* 29: Con un gran éxtasis que Le ahogaba la voz, Sri Caitanya Mahaprabhu dijo a Svarupa Damodara: «Mis oídos mueren de sed. Por favor, recita algo que sacie esa sed. Déjame oírlo».
Texto* 30: Comprendiendo las emociones extáticas de Sri Caitanya Mahaprabhu, Svarupa Damodara, recitó el siguiente verso del Srimad-Bhagavatam con una voz dulce.
Texto 31: «[Las gopis dijeron:] “Mi querido Señor Krsna ¿qué mujer, en los tres mundos, no se sentiría cautivada por los ritmos de las dulces canciones que salen de Tu maravillosa flauta? ¿Quién no caería de la senda de la castidad de ese modo? Tu belleza es la más sublime en los tres mundos. Hasta las vacas, las aves, los animales y los árboles del bosque quedan aturdidos con el júbilo que sienten al ver Tu belleza.”
Texto* 32: Al escuchar ese verso, Sri Caitanya Mahaprabhu, sobrecogido con el éxtasis de las gopis, comenzó a explicarlo.
Texto* 33: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Las gopis entraron en el recinto de la danza rasa en éxtasis, pero, tras escuchar las palabras de desdén y desapego de Krsna, creyeron que Krsna iba a renunciar a ellas. Entonces, enfadadas, se pusieron a reñirle.
Texto* 34: «“¡Oh, querido amante! —dijeron—, por favor, responde sólo a una pregunta. ¿Qué mujer joven en el universo no se siente atraída por el sonido de Tu flauta?
Texto* 35: «“Cuando Tú tocas la flauta, el sonido actúa como un mensajero en la forma de una yogini perfecta en el arte de cantar mantras. Esa mensajera hechiza a todas las mujeres del universo y las atrae hacia Ti. Después, aumenta su gran ansiedad y les hace abandonar el principio regulativo de obedecer a los superiores. Finalmente, las lleva ante Ti por la fuerza para que se entreguen con amor apasionado.
Texto* 36: «“El sonido de Tu flauta, acompañado de Tu mirada, que nos atraviesa violentamente con las flechas de la lujuria, nos hace dejar de lado los principios regulativos de la vida religiosa. De ese modo, excitadas de deseos lujuriosos, venimos a Ti, olvidando la vergüenza y el temor. Pero Tú ahora estás enfadado con nosotras. Nos acusas de haber violado los principios religiosos, abandonando esposos y hogar. Y mientras Tú nos instruyes acerca de los principios religiosos, estamos desamparadas.
Texto* 37: «“Sabemos que todo esto es un truco muy bien planeado. Tú sabes gastar bromas que traen la completa destrucción de las mujeres, pero podemos entender que Tus verdadera mentalidad es distinta de Tus palabras y Tu comportamiento. Así pues, haz el favor de abandonar esas artimañas tan astutas.
Texto* 38: «“El nectáreo suero de mantequilla del sonido de Tu flauta, el néctar de Tus dulces palabras y el nectáreo sonido de Tus ornamentos se combinan para atraer nuestros oídos, nuestra mente y nuestra vida. De ese modo, nos estás matando.”»
Texto* 39: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo estas palabras con una actitud airada mientras flotaba en olas de amor extático. Inmerso en un océano de ansiedad, recitó un verso en que Srimati Radharani expresaba ese mismo sentimiento. Después, Él mismo explicó el verso, saboreando así la dulzura de Krsna.
Texto 40: Sri Caitanya Mahaprabhu continuó: «“Mi querida amiga, la Suprema Personalidad de Dios, Krsna, tiene una voz tan profunda como una nube que resuena en el cielo. Con el tintineo de Sus ornamentos, atrae los oídos de las gopis, y con el sonido de Su flauta atrae incluso a la diosa de la fortuna y otras mujeres hermosas. Esa Personalidad de Dios, que recibe el nombre de Madana-mohana, y cuyas palabras jocosas están llenas de significados sutiles y profundos, aumenta los deseos lujuriosos de Mis oídos”.
Texto* 41: «La voz de Krsna es más profunda y resonante que las nubes recién llegadas, y Su dulce melodía derrota incluso la dulce voz del cuclillo. En verdad, Su canción es tan dulce que hasta una partícula de su sonido puede inundar el mundo entero. Cuando esa partícula entra en el oído, inmediatamente se pierde la posibilidad de escuchar cualquier otra cosa.
Texto* 42: «Mi querida amiga, por favor, dime qué debo hacer. Las cualidades del sonido de Krsna Me han saqueado los oídos. Ahora, sin embargo, no puedo escuchar Su sonido trascendental, y, privada de él, estoy casi muerta.
Texto* 43: «El tintineo de las campanitas tobilleras de Krsna supera hasta el canto de los cisnes y las grullas, y el sonido de Sus ajorcas pone en ridículo el trinar del pájaro cataka. Quien haya permitido a esos sonidos entrar en sus oídos una sola vez, no podrá soportar ningún otro sonido.
Texto* 44: «El habla de Krsna es mucho más dulce que el néctar. Cada una de Sus jubilosas palabras está llena de significado, y cuando Sus palabras se unen a Su sonrisa, que es como alcanfor, el sonido que resulta y el profundo significado de las palabras de Krsna, crean diversas melosidades trascendentales.
Texto* 45: «El oído es como un pájaro cakora que vive con la esperanza de saborear una partícula de ese néctar trascendental y bienaventurado, que es su vida misma. A veces, el pájaro tiene la fortuna de saborearlo, pero otras veces, cuando no tiene esa fortuna, casi muere de sed.
Texto* 46: «En todo el mundo, el sonido trascendental de la flauta de Krsna perturba el corazón de las mujeres, aunque lo escuchen una sola vez. De ese modo, sus ceñidos cinturones se aflojan, y se vuelven sirvientas no pagadas de Krsna. En verdad, corren hacia Krsna como si se hubieran vuelto locas.
Texto* 47: «Cuando escucha el sonido de la flauta de Krsna, hasta la diosa de la fortuna corre hacia Él, con grandes esperanzas de tener Su compañía, pero, pese a todo, no la obtiene. Cuando las olas de la sed de Su compañía aumentan, se somete a austeridades, pero, aun así, no puede reunirse con Él.
Texto* 48: «Las palabras de Krsna, el tintineo de Sus ajorcas y campanitas tobilleras, Su voz y el sonido de Su flauta son cuatro sonidos nectáreos que sólo los más afortunados pueden escuchar. Los oídos de quien no escucha esos sonidos son tan inútiles como pequeñas caracolas agujereadas.»
Texto* 49: Mientras Sri Caitanya Mahaprabhu Se lamentaba de esa forma, en Su mente surgieron la agitación y el éxtasis, y Se llenó de inquietud. En Él se manifestaron muchos éxtasis trascendentales, como la ansiedad, la lamentación, la atención, el anhelo, el miedo, la determinación y el recuerdo.
Texto* 50: En cierta ocasión, la unión de todos esos éxtasis hizo surgir unas palabras de Srimati Radharani en la mente de Bilvamaṅgala Thakura [Lila-suka]. Con esa misma actitud extática, Sri Caitanya Mahaprabhu recitó entonces ese verso, y, con la fuerza de la locura, explicó su significado, que la gente común no conoce.
Texto 51: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «“¡Ay de Mí! ¿Qué voy a hacer? ¿Con quién voy a hablar? Que todo lo que he hecho con la esperanza de encontrar a Krsna se termine ahora. Por favor, di algo de buen augurio, pero no hables de Krsna. ¡Ay de Mí!, Krsna yace en Mi corazón en la forma de Cupido; ¿cómo podría entonces dejar de hablar de Él? No puedo olvidar a Krsna, cuya sonrisa es más dulce que la dulzura misma, y que da placer a Mi mente y a Mis ojos. ¡Ay! ¡Mi gran sed de Krsna aumenta a cada momento que pasa!”.
Texto* 52: «La ansiedad que Me causa la separación de Krsna Me ha llenado de impaciencia, y no veo manera de encontrarme con Él. ¡Oh, amigas mías!, también vosotras enloquecéis de lamentación. ¿Quién, entonces, Me dirá cómo encontrarle?
Texto* 53: «¡Oh, queridas amigas!, ¿cómo voy a encontrar a Krsna? ¿Qué voy a hacer? ¿Adónde iré? ¿Dónde podré encontrarle? Como no puedo encontrar a Krsna, la vida Me abandona.»
Texto 54: De pronto, Sri Caitanya Mahaprabhu Se tranquilizó y analizó Su estado mental. Recordó las palabras de Piṅgala, y esto hizo surgir un éxtasis que Le motivó a hablar. De ese modo explicó el significado del verso.
Texto* 55: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Si abandono la esperanza de encontrar a Krsna, seré feliz. Así pues, acabemos con este deshonroso hablar de Krsna. Mejor nos iría si hablásemos de temas más gloriosos y Le olvidásemos».
Texto* 56: De pronto, mientras decía estas palabras, Srimati Radharani recordó a Krsna. En verdad, Él apareció en Su corazón. Ella, muy asombrada, dijo a Sus amigas: «La persona de quien quiero olvidarme, está en Mi corazón».
Texto* 57: El éxtasis de Srimati Radharani Le hizo pensar también en que Krsna es Cupido, y esa comprensión La asustó. Entonces dijo: «Ese Cupido, que ha conquistado el mundo entero y ha entrado en Mi corazón, es Mi mayor enemigo, pues no Me permite olvidarle».
Texto* 58: Entonces, una gran ansia derrotó a todos los demás soldados del éxtasis, y un deseo incontrolable surgió en el reino de la mente de Srimati Radharani. Sintiéndose muy desdichada, riñó a Su propia mente.
Texto* 59: «Si no pienso en Krsna, Mi empobrecida mente morirá en un instante, como un pez fuera del agua. Pero cuando veo la dulce sonrisa de la cara de Krsna, Mi mente y Mis ojos quedan tan complacidos que Mi deseo por Él se redobla.
Texto* 60: «¡Ay! ¿Dónde está Krsna, el tesoro de Mi vida? ¿Dónde está el de ojos de loto? ¡Ay! ¿Dónde está el divino océano de cualidades trascendentales? ¡Ay! ¿Dónde está el hermoso joven negruzco vestido de amarillo? ¡Ay! ¿Dónde está el héroe de la danza rasa?
Texto* 61: «¿Adónde iré? ¿Dónde podré encontrarte? Dímelo, por favor, e iré allí.» Diciendo esto, Sri Caitanya Mahaprabhu echó a correr. Pero Svarupa Damodara Gosvami, levantándose, Le sujetó y Le sentó en su regazo. Después, Svarupa Damodara Le llevó de vuelta a Su morada y Le hizo sentarse.
Texto* 62: De pronto, Sri Caitanya Mahaprabhu recobró la conciencia externa y dijo a Svarupa Damodara Gosvami: «Mi querido Svarupa, por favor, canta algunas canciones dulces». Mientras escuchaba a Svarupa Damodara cantar canciones del Gita-govinda y del poeta Vidyapati, el Señor sintió satisfechos Sus oídos.
Texto* 63: Cada día y cada noche, Sri Caitanya Mahaprabhu perdía la razón de ese modo y hablaba como un loco.
Texto* 64: Ni siquiera Anantadeva, que tiene miles de bocas, puede describir completamente las transformaciones extáticas que Sri Caitanya Mahaprabhu experimentaba en un solo día.
Texto* 65: ¿Qué puede decir de esas transformaciones una pobre criatura como yo? Sólo puedo dar un indicio, como quien muestra la Luna a través de las ramas de un árbol.
Texto* 66: No obstante, esta descripción satisfará la mente y los oídos de todo el que la escuche, y le permitirá entender esas extraordinarias actividades de profundo amor extático por Krsna.
Texto* 67: La profundidad del amor extático por Krsna es maravillosa. Al saborear personalmente la gloriosa dulzura de ese amor, Sri Caitanya Mahaprabhu nos ha mostrado su máxima profundidad.
Texto* 68: Sri Caitanya Mahaprabhu es maravillosamente misericordioso y magnánimo. En este mundo, nunca hemos sabido de una persona tan misericordiosa y caritativa.
Texto* 69: ¡Oh, habitantes del mundo!, ¡adorad en todo sentido los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu! Sólo de ese modo obtendréis el nectáreo tesoro del amor extático por Krsna.
Texto* 70: He explicado así la transformación extática en que Sri Caitanya Mahaprabhu adoptó el aspecto de una tortuga. En ese éxtasis, habló y actuó como un loco.
Texto* 71: Srila Raghunatha dasa Gosvami ha descrito ese pasatiempo en su Gauraṅga-stava-kalpavrksa.
Texto* 72: «¡Qué maravilloso! Sri Caitanya Mahaprabhu salió de Su residencia sin abrir las tres puertas, que estaban fuertemente cerradas. Después superó tres muros muy altos, y más tarde, debido a los fuertes sentimientos de separación de Krsna, cayó entre las vacas del distrito de Tailaṅga y retrajo Sus extremidades como una tortuga. Sri Caitanya Mahaprabhu, que adoptó esa forma, brota en mi corazón y me hace enloquecer.»
Texto 73: Orando a los pies de loto de Sri Rupa y Sri Raghunatha, siempre deseando su misericordia, yo, Krsnadasa, narro el Sri Caitanya-caritamrta, siguiendo sus pasos.