Texto* 1: Con las cuerdas de Su misericordia sin causa, Sri Krsna Caitanya Mahaprabhu recurrió a un ardid para liberar a Raghunatha dasa Gosvami del pozo oculto de la detestable vida familiar. Él hizo de Raghunatha dasa Gosvami uno de Sus devotos personales, poniéndolo bajo la tutela de Svarupa Damodara Gosvami. A Él ofrezco reverencias.
Texto* 2: ¡Toda gloria al Señor Caitanya Mahaprabhu! ¡Toda gloria al Señor Nityananda! ¡Toda gloria a Sri Advaita Ācarya! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu!
Texto* 3: De ese modo, el Señor Gauracandra realizó diversos pasatiempos con Sus devotos en Jagannatha Puri, disfrutando del placer trascendental de variadas formas.
Texto* 4: Sri Caitanya Mahaprabhu sufría del dolor de la separación de Krsna, pero no manifestaba externamente Sus sentimientos, pues temía la infelicidad de Sus devotos.
Texto* 5: Las transformaciones que el Señor sufría cuando manifestaba los intensos sufrimientos de la separación de Krsna están más allá de toda descripción.
Texto* 6: Cuando el Señor sentía la separación de Krsna en toda su agudeza, solamente las palabras de Ramananda Raya acerca de Krsna y las dulces canciones de Svarupa Damodara Le mantenían vivo.
Texto* 7: Durante el día, debido al trato con diversos devotos, la mente del Señor se distraía ligeramente, pero, de noche, los dolores de la separación de Krsna aumentaban rápidamente.
Texto* 8:
Dos personas, Svarupa Damodara Gosvami y Ramananda Raya, se quedaban con el Señor para calmarle recitándole versos acerca de los pasatiempos de Krsna y cantando canciones adecuadas para Su satisfacción.
Texto* 9: En el pasado, cuando el Señor Krsna estaba personalmente presente, Subala, uno de Sus amigos pastorcillos de vacas, Le ayudaba a recobrar la felicidad cuando sufría la separación de Radharani. De forma similar, Ramananda Raya ayudaba al Señor Sri Caitanya Mahaprabhu a sentirse feliz.
Texto* 10: En el pasado, cuando Srimati Radharani sentía los dolores de la separación de Krsna, Su compañera constante, Lalita, la mantenía viva, ayudándola de tantas maneras. De forma similar, cuando Sri Caitanya Mahaprabhu sentía las emociones de Radharani, Svarupa Damodara Gosvami Le ayudaba a seguir con vida.
Texto* 11: Explicar la afortunada posición de Ramananda Raya y Svarupa Damodara Gosvami es sumamente difícil. Eran famosos como amigos íntimos y confidenciales de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 12: De ese modo, el Señor disfrutaba de Su vida junto con Sus devotos. ¡Oh, devotos del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu!, escuchad ahora acerca del encuentro de Raghunatha dasa Gosvami con el Señor.
Texto* 13: Durante su vida de casado, Raghunatha dasa había ido a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu a Santipura, y el Señor, por Su misericordia sin causa, le había dado instrucciones muy valiosas.
Texto* 14: En lugar de vivir como un falso renunciante, Raghunatha dasa, siguiendo las instrucciones del Señor, regresó a su hogar y actuó igual que cualquier hombre apegado al dinero.
Texto* 15: En su interior, Raghunatha dasa era completamente renunciado, incluso en la vida familiar, pero no expresaba su renunciación externamente. En lugar de ello, actuaba como un hombre de negocios común y corriente. Viendo esto, sus padres se sentían satisfechos.
Texto* 16: Cuando recibió el mensaje de que el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu había regresado de Mathura, Raghunatha dasa se esforzó por ir a los pies de loto del Señor.
Texto 17: Por aquel entonces, un funcionario musulmán era el recaudador de impuestos de Saptagrama.
Texto* 18: Cuando Hiranya dasa, el tío de Raghunatha dasa, llegó a un acuerdo con el gobierno para recaudar los impuestos, el caudhuri musulmán, el recaudador de impuestos, al perder su posición, se llenó de envidia contra él.
Texto* 19: De una recaudación de 2.000.000 de monedas, Hiranya dasa tendría que haber entregado 1.500.000 al gobierno. Sin embargo, sólo estaba entregando 1.200.000, aumentando así sus ganancias en 300.000 monedas. Al ver esto, el caudhuri musulmán, que era turco, manifestó su rivalidad.
Texto* 20: Tras enviar un balance confidencial a la tesorería del gobierno, el caudhuri hizo venir al ministro encargado. Cuando el caudhuri vino a detener a Hiranya dasa, Hiranya dasa había huido. El caudhuri, entonces, optó por detener a Raghunatha dasa.
Texto* 21: El musulmán amonestaba todos los días a Raghunatha dasa diciéndole: «Trae a tu padre y a su hermano mayor, o recibirás tú el castigo».
Texto* 22: El caudhuri quiso golpearle, pero nada más ver la cara de Raghunatha, cambió de parecer, y no pudo hacerlo.
Texto 23: En verdad, el caudhuri tenía miedo de Raghunatha dasa, pues Raghunatha dasa pertenecía a la comunidad kayastha. Aunque le amonestaba de palabra, en realidad no se atrevía a pegarle.
Texto* 24: En esas circunstancias, Raghunatha dasa ideó una treta para escapar. Humildemente presentó la siguiente súplica a los pies del caudhuri musulmán.
Texto* 25: «Mi querido señor, mi padre y su hermano mayor son hermanos tuyos. Los hermanos siempre tienen algo por qué pelearse.
Texto* 26: «Los hermanos, unas veces se pelean y otras veces son muy amigos. Nunca se sabe cuándo las cosas van a cambiar. Por lo tanto, estoy seguro de que, aunque hoy os estáis peleando, mañana sentaréis juntos, y en paz‚ los tres hermanos.
Texto* 27: «Tal como soy hijo de mi padre, también lo soy tuyo. Yo dependo de ti, y tú me mantienes.
Texto* 28: «El que mantiene no hace bien si castiga a la persona mantenida. Tú eres experto en todas las Escrituras. En verdad, eres como un santo en vida.»
Texto* 29: Al escuchar la conmovedora voz de Raghunatha dasa, el corazón del musulmán se ablandó. Lloraba, y las lágrimas se deslizaban por su barba.
Texto* 30: El caudhuri musulmán dijo a Raghunatha dasa: «De hoy en adelante, tú eres mi hijo. Hoy, de alguna forma, me las arreglaré para que te suelten».
Texto* 31: Tras informar al ministro, el caudhuri dejó libre a Raghunatha dasa y, con mucho afecto, le dijo lo siguiente.
Texto* 32: «El hermano mayor de tu padre no es muy inteligente —dijo—. Disfruta de 800.000 monedas, pero, como yo también entro en el reparto, debería darme algo a mí.
Texto* 33: «Ahora, ve y organiza un encuentro entre tu tío y yo. Que haga lo que mejor le parezca. Yo dependeré por completo de lo que él decida.»
Texto* 34: Raghunatha dasa organizó el encuentro entre su tío y el caudhuri. La cuestión, se zanjó, y todo quedó en paz.
Texto* 35: De ese modo, Raghunatha dasa pasó un año cumpliendo a la perfección con las funciones de un hombre de negocios. Sin embargo, al año siguiente tomó de nuevo la decisión de irse de casa.
Texto* 36: Una noche, se levantó y se marchó en solitario, pero su padre logró atraparle cuando ya estaba muy lejos y le hizo regresar.
Texto* 37: La cosa se repetía casi a diario. Raghunatha huía de casa, y su padre le traía de regreso. Entonces, la madre de Raghunatha dasa dijo lo siguiente a su padre.
Texto* 38: «Nuestro hijo se ha vuelto loco —le dijo —. Átale con cuerdas, y así no podrá irse». Su padre, sintiéndose muy desdichado, le dio la siguiente respuesta.
Texto* 39: «Raghunatha dasa, nuestro hijo, goza de la opulencia de Indra, el rey del cielo, y su esposa es bella como un ángel. Aun así, nada de eso ha bastado para someter su mente.
Texto* 40: «¿Cómo entonces iban a bastar unas cuerdas para retenerle en casa? Las reacciones de las actividades pasadas de una persona no las puede anular ni su propio padre.
Texto* 41: «El Señor Sri Caitanya Mahaprabhu le ha concedido plenamente Su misericordia. ¿Quién puede retener en casa a alguien que está tan loco por Caitanyacandra?».
Texto* 42: Raghunatha dasa estuvo reflexionando, y al día siguiente fue a ver a Nityananda Gosañi.
Texto* 43: En el pueblo de Panihati, Raghunatha dasa logró una entrevista con Nityananda Prabhu, que estaba acompañado por muchos cantores de kirtana, sirvientes, etc.
Texto* 44: Sentado en una roca bajo un árbol, a orillas del Ganges, el Señor Nityananda se veía tan refulgente como cientos de miles de soles nacientes.
Texto* 45: Muchos devotos, sentados en el suelo, Le rodeaban. Raghunatha dasa se asombró de ver la influencia de Nityananda Prabhu.
Texto* 46: Raghunatha dasa ofreció reverencias desde lejos, postrándose en el suelo. El sirviente de Nityananda Prabhu, señalando hacia él, indicó: «Allí está Raghunatha dasa, que Te ofrece reverencias».
Texto* 47: Al escuchar esto, el Señor Nityananda Prabhu dijo: «Eres un ladrón. Ahora has venido a verme. ¡Ven aquí!, ¡ven aquí!. ¡Hoy te castigaré!».
Texto* 48: Aunque el Señor le llamaba, Raghunatha dasa no se acercaba a Él. El Señor entonces le trajo por la fuerza y puso Sus pies de loto en la cabeza de Raghunatha dasa.
Texto* 49: El Señor Nityananda era muy misericordioso y divertido por naturaleza. Mostrando Su misericordia, dijo lo siguiente a Raghunatha dasa.
Texto* 50: «Tú eres como un ladrón, pues, en lugar de acercarte, te mantienes alejado. Ahora que te he atrapado, te castigaré.
Texto* 51: «Organiza un festival y sirve yogur con arroz partido a todos Mis devotos.» Al escuchar esto, Raghunatha dasa se sintió muy complacido.
Texto* 52: Sin perder un instante, Raghunatha dasa envió a sus propios sirvientes a la aldea para que comprasen toda clase de comestibles y los trajesen.
Texto* 53: Raghunatha dasa trajo arroz partido, yogur, leche, dulces, azúcar, plátanos y otros comestibles y los puso todos alrededor.
Texto* 54: Tan pronto como escucharon que se iba a celebrar un festival, comenzaron a llegar toda clase de brahmanas y otras gentes respetables. Se reunió así una enorme multitud.
Texto* 55: Al ver que la multitud aumentaba, Raghunatha dasa dispuso que trajesen más comestibles de otras aldeas. También hizo traer entre doscientas y cuatrocientas vasijas de barro, grandes y redondas.
Texto* 56: Consiguió, además, entre cinco y siete recipientes de barro especialmente grandes. En ellos, y para satisfacción del Señor Nityananda, un brahmana puso a remojar el arroz partido.
Texto* 57: En un lugar, en cada uno de los recipientes grandes, puso en remojo el arroz partido en leche caliente. Después, mezcló la mitad del arroz con yogur, azúcar y plátanos.
Texto* 58: La otra mitad la mezcló con leche condensada y plátanos de un tipo especial llamado caṅpa-kala. Después, añadió azúcar, mantequilla clarificada y alcanfor.
Texto* 59: Después de que Nityananda Prabhu Se cambiase de ropa y Se sentase en una plataforma elevada, el brahmana llevó ante Él los siete recipientes grandes.
Texto* 60: En esa plataforma se sentaron los devotos más importantes de Sri Nityananda Prabhu, así como otras personas importantes, formando un círculo alrededor del Señor.
Texto* 61: Entre ellos estaban Ramadasa, Sundarananda, Gadadhara dasa, Murari, Kamalakara, Sadasiva y Purandara.
Texto* 62: Con ellos estaban también Dhanañjaya, Jagadisa, Paramesvara dasa, Mahesa, Gauridasa y Hoda Krsnadasa.
Texto 63: Con Nityananda Prabhu, en la plataforma elevada, se sentaron también Uddharana Datta Thakura y muchos otros devotos personales del Señor. Nadie podría contarlos.
Texto* 64: Al saber del festival, toda clase de sabios eruditos, brahmanas y sacerdotes acudieron al lugar. El Señor Nityananda Prabhu les honró y les hizo sentarse con Él en la plataforma elevada.
Texto* 65: A cada persona le ofrecieron dos recipientes de barro. En uno había arroz partido con leche condensada, y en el otro, arroz partido con yogur.
Texto* 66: Todas las demás personas se sentaron en grupos alrededor de la plataforma. Nadie podría contar cuánta gente se había reunido.
Texto* 67: A todos y cada uno se le sirvieron dos recipientes de barro, uno de arroz partido en yogur y otro de arroz partido en leche condensada.
Texto* 68: Algunos brahmanas, al no haber podido sentarse en la plataforma, fueron a la orilla del Ganges con sus dos recipientes de barro y remojaron allí su arroz partido.
Texto* 69: Otros, que no encontraron sitio ni siquiera en la orilla del Ganges, se metieron en el agua, y allí comían sus dos clases de arroz partido.
Texto* 70: De ese modo, algunos se sentaron en la plataforma, otros en la base de la plataforma, y otros en la orilla del Ganges, y los veinte hombres que servían la comida les dieron a todos sus dos recipientes correspondientes.
Texto* 71: En ese momento llegó al lugar Raghava Pandita. Al ver la situación, se echó a reír muy sorprendido.
Texto* 72: Trajo toda clase de alimentos cocinados en ghi y ofrecidos al Señor. Primero puso el prasadam ante el Señor Nityananda, y a continuación lo repartió entre los devotos.
Texto* 73: Raghava Pandita dijo al Señor Nityananda: «Señor, yo ya había ofrecido comida para Ti a la Deidad, pero, como Tú estás celebrando este festival, mi comida se ha quedado allí, sin que nadie la coma».
Texto* 74: El Señor Nityananda contestó: «Deja que coma todo esto aquí durante el día, y en tu casa comeré de noche.
Texto* 75: «Formo parte de una comunidad de pastorcillos de vacas, y por eso suelo estar acompañado de muchos pastorcillos. Me siento feliz cuando merendamos juntos, como hoy, en la arena de la orilla del río.»
Texto* 76: El Señor Nityananda invitó a Raghava Pandita a sentarse e hizo que le trajesen dos recipientes de barro a él también. En ellos había dos tipos de arroz partido.
Texto* 77: Cuando se hubo servido arroz partido a todos, el Señor Nityananda Prabhu, en meditación, trajo a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 78: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu llegó, el Señor Nityananda Prabhu Se levantó. Entonces, los dos juntos vieron cómo los demás disfrutaban del arroz partido con yogur y leche condensada.
Texto* 79: El Señor Nityananda Prabhu tomaba un poco de arroz partido de cada vasija y, bromeando, se lo metía en la boca a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 80: Sri Caitanya Mahaprabhu, sonriendo también, tomó un poco de comida y lo metió en la boca de Nityananda, riendo mientras Se lo hacía comer.
Texto* 81: De ese modo, el Señor Nityananda pasaba por entre todos los grupos de devotos que comían, y todos los vaisnavas allí presentes Le veían divertirse.
Texto* 82: Nadie pudo entender qué estaba haciendo Nityananda Prabhu mientras caminaba entre los devotos. Sin embargo, algunos, especialmente afortunados, pudieron ver que también el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu estaba presente.
Texto* 83: Entonces, sonriendo, Nityananda Prabhu Se sentó. A Su derecha dejó cuatro recipientes de arroz partido preparados sin hervir el arroz.
Texto* 84: El Señor Nityananda ofreció un lugar a Sri Caitanya Mahaprabhu y Le invitó a sentarse. Entonces, los dos hermanos Se pusieron a comer arroz partido.
Texto* 85: Al ver al Señor Caitanya Mahaprabhu comer con Él, el Señor Nityananda Prabhu Se sintió muy feliz y manifestó diversos tipos de amor extático.
Texto* 86: El Señor Nityananda Prabhu ordenó: «Comed todos, y cantad el santo nombre de Hari». Inmediatamente resonaron los santos nombres, «¡Hari!, ¡Hari!», llenando todo el universo.
Texto* 87: Mientras cantaban los santos nombres, «¡Hari!, ¡Hari!» y comían, todos los vaisnavas recordaban a Krsna y Balarama, que comían con Sus compañeros, los pastorcillos de vacas, en la orilla del Yamuna.
Texto* 88: Sri Caitanya Mahaprabhu y el Señor Nityananda Prabhu son sumamente misericordiosos y generosos. Raghunatha dasa fue muy afortunado de que Ellos aceptasen todo lo que estaba haciendo.
Texto* 89: ¿Quién puede entender la influencia y la misericordia del Señor Nityananda Prabhu? Él es tan poderoso que hizo que el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu viniese a comer arroz partido a orillas del Ganges.
Texto* 90: Todos los devotos íntimos que eran pastorcillos de vacas, comenzando por Sri Ramadasa, estaban absortos en amor extático. Pensaban que la orilla del Ganges era la orilla del Yamuna.
Texto* 91: Al saber del festival, muchos tenderos de otras aldeas acudieron allí para vender arroz partido, yogur, dulces y bananas.
Texto* 92: A medida que llegaban con toda clase de alimentos, Raghunatha dasa se lo compraba todo. Primero les pagaba su precio, y luego les daba de comer de lo que le habían vendido.
Texto* 93: Todo el que vino a ver aquel divertido festival recibió también su arroz partido, su yogur y sus plátanos.
Texto* 94: Cuando terminó de comer, el Señor Nityananda Prabhu Se lavó las manos y la boca y dio a Raghunatha dasa la comida que quedaba en los cuatro recipientes.
Texto* 95: En los otros tres recipientes grandes del Señor Nityananda, quedaba todavía comida; un brahmana la repartió entre todos los devotos, dando a cada uno un poquito.
Texto* 96: Un brahmana trajo entonces un collar de flores, Se lo puso a Nityananda Prabhu, y Le ungió todo el cuerpo con pasta de madera de sándalo.
Texto* 97: Cuando un sirviente trajo nueces de betel y Se las ofreció al Señor Nityananda, el Señor sonrió y las masticó.
Texto* 98: Con Sus propias manos, el Señor Nityananda Prabhu repartió entre los devotos todos los collares de flores, la pasta de madera de sándalo y las nueces de betel que quedaron.
Texto* 99: Tras recibir los remanentes de la comida del Señor Nityananda Prabhu, Raghunatha dasa, que se sentía muy feliz, comió un poco y repartió el resto entre sus propios acompañantes.
Texto* 100: He narrado así los pasatiempos del Señor Nityananda Prabhu en relación con el famoso festival del arroz partido con yogur.
Texto* 101: Nityananda Prabhu descansó el resto del día; al anochecer, fue al templo de Raghava Pandita y comenzó el canto en congregación del santo nombre del Señor.
Texto* 102: Al principio, el Señor Nityananda Prabhu animó a todos los devotos a que danzaran, y finalmente danzó Él mismo, inundando de amor extático el mundo entero.
Texto* 103: El Señor Sri Caitanya Mahaprabhu observaba la danza del Señor Nityananda Prabhu. Nityananda Prabhu podía verle, pero los demás no.
Texto* 104: La danza del Señor Nityananda Prabhu, como la de Sri Caitanya Mahaprabhu, no se puede comparar a nada en los tres mundos.
Texto* 105: Nadie puede describir adecuadamente la dulzura de la danza del Señor Nityananda. Sri Caitanya Mahaprabhu viene a verla personalmente.
Texto* 106: Después de que el Señor Nityananda hubo danzado y descansado, Raghava Pandita rogó al Señor que cenase.
Texto* 107: El Señor Nityananda Prabhu Se sentó a cenar con Sus acompañantes personales y, a Su derecha, preparó un asiento para Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 108: Sri Caitanya Mahaprabhu fue allí y Se sentó. Al ver esto, Raghava Pandita sintió una gran felicidad.
Texto* 109: Raghava Pandita trajo el prasadam ante los dos hermanos y, acto seguido, sirvió prasadam a todos los demás vaisnavas.
Texto* 110: Había toda clase de pasteles, arroz dulce y arroz fino cocinado, cuyo sabor superaba al néctar. También había diversos tipos de hortalizas estofadas.
Texto* 111: Los alimentos que Raghava Pandita preparaba y ofrecía a la Deidad eran como la esencia del néctar. Sri Caitanya Mahaprabhu iba allí una y otra vez a comer ese prasadam.
Texto* 112: Cuando ofrecía la comida a la Deidad después de cocinar, Raghava Pandita hacía una ofrenda aparte para Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 113: Sri Caitanya Mahaprabhu iba a comer a diario a casa de Raghava Pandita. A veces daba a Raghava Pandita la posibilidad de verle.
Texto* 114: Raghava Pandita traía y servía el prasadam a los dos hermanos, dándoles de comer con gran atención. Ellos lo comían todo, de modo que no quedaban remanentes.
Texto* 115: Traía muchísimos platos distintos, tantos que nadie sabría identificarlos todos. En verdad, era un hecho que la madre suprema, Radharani en persona, cocinaba en casa de Raghava Pandita.
Texto* 116: Srimati Radharani recibió de Durvasa Muni la bendición de que todo lo que cocinase sería más dulce que el néctar. Ése es el rasgo especial de Su cocina.
Texto* 117: Aromática y agradable a la vista, aquella comida era la esencia de toda dulzura. De ese modo, los dos hermanos, el Señor Caitanya Mahaprabhu y el Señor Nityananda Prabhu, la comían con gran satisfacción.
Texto* 118: Todos los devotos allí presentes rogaron a Raghunatha dasa que se sentase a tomar prasadam, pero Raghava Pandita les dijo: «Él tomará prasadam más tarde».
Texto* 119: Todos los devotos tomaron prasadam hasta no poder más. A continuación, cantando el santo nombre de Hari, se levantaron y se lavaron las manos y la boca.
Texto* 120: Después de comer, los dos hermanos Se lavaron las manos y la boca. Raghava Pandita, entonces, Les adornó con collares de flores y pasta de madera de sándalo.
Texto* 121: Raghava Pandita Les ofreció nueces de betel y adoró Sus pies de loto. También repartió entre los devotos nueces de betel, collares de flores y pasta de madera de sándalo.
Texto* 122: Raghava Pandita, mostrándose muy misericordioso con Raghunatha dasa, le ofreció los platos con los remanentes de la comida de los dos hermanos.
Texto* 123: Le dijo: «En este plato ha comido el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu. Si te tomas Sus remanentes, te liberarás de las ataduras de tu familia».
Texto* 124: La Suprema Personalidad de Dios reside ya sea siempre en el corazón o en la casa del devoto. Es una realidad a veces oculta y a veces manifiesta, pues la Suprema Personalidad de Dios es completamente independiente.
Texto* 125: La Suprema Personalidad de Dios es omnipresente, de modo que reside en todas partes. Todo el que dude de esto será destruido.
Texto* 126: Por la mañana, después de bañarse en el Ganges, Nityananda Prabhu Se sentó con Sus devotos personales bajo el mismo árbol que el día anterior.
Texto* 127: Raghunatha dasa fue allí y adoró los pies de loto del Señor Nityananda. Por mediación de Raghava Pandita, expresó su deseo.
Texto* 128: «Soy el más bajo de los hombres, el más pecaminoso, caído y condenado. Aun así, deseo alcanzar el refugio de los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 129: «Como un enano que quiere atrapar la Luna, lo he intentado muchas veces. He hecho todo lo que he podido pero nunca lo he logrado.
Texto* 130: «Por desgracia, cada vez que he intentado irme y abandonar mis relaciones familiares, mis padres me lo han impedido.
Texto* 131: «Sin Tu misericordia, nadie puede alcanzar el refugio de Sri Caitanya Mahaprabhu, pero, con Tu misericordia, hasta el más bajo de los hombres puede alcanzar el refugio de Sus pies de loto.
Texto* 132: «Yo no merezco nada, y me asusta mucho presentar esta súplica, pero aun así Te ruego, Señor, que seas especialmente misericordioso conmigo y me concedas el refugio de los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 133: «Poniendo Tus pies sobre mi cabeza, dame la bendición de que pueda alcanzar el refugio de Sri Caitanya Mahaprabhu sin dificultad. Te oro por esa bendición.»
Texto* 134: Tras escuchar la súplica de Raghunatha dasa, el Señor Nityananda Prabhu sonrió y dijo a los devotos: «Raghunatha dasa goza de una felicidad material igual a la de Indra, el rey del cielo.
Texto* 135: «Por la misericordia que Sri Caitanya Mahaprabhu le ha concedido, Raghunatha dasa, pese a gozar de tanta felicidad material, no gusta de ella en absoluto. Por lo tanto, todos vosotros sed misericordiosos con él y dadle la bendición de que muy pronto alcance el refugio de los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 136: «Quien siente la fragancia de los pies de loto del Señor Krsna no da el menor valor ni siquiera a la felicidad de que se goza en Brahmaloka, el planeta más elevado. ¿Qué decir entonces de la felicidad celestial?
Texto 137: «“El Señor Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, recibe las oraciones poéticas y sublimes de quienes tratan de alcanzar Su favor. Por ello es conocido con el nombre de Uttamasloka. Pese a estar en la flor de la juventud, el rey Bharata, muy deseoso de alcanzar la compañía del Señor Krsna, abandonó a su muy atractiva esposa, a sus afectuosos hijos, a sus muy queridos amigos y a su opulento reino, del mismo modo que se abandona el excremento después de defecar.”»
Texto* 138: Entonces, el Señor Nityananda Prabhu pidió a Raghunatha dasa que se acercase, le puso Sus pies de loto en la cabeza y dijo lo siguiente.
Texto* 139: «Mi querido Raghunatha dasa —dijo—, como tú organizaste la fiesta a orillas del Ganges, Sri Caitanya Mahaprabhu vino hasta aquí sólo para mostrarte Su misericordia.
Texto* 140: «Por Su misericordia sin causa, tomó la leche con arroz partido. Luego, por la noche, después de ver danzar a los devotos, cenó también.
Texto* 141: «El Señor Sri Caitanya Mahaprabhu, Gaurahari, vino aquí en persona para liberarte. Ahora, ten la seguridad de que todos los obstáculos que te retenían han desaparecido.
Texto* 142: «Sri Caitanya Mahaprabhu te aceptará y te confiará al cuidado de Su secretario, Svarupa Damodara. De ese modo, serás uno de los sirvientes internos más íntimos del Señor y alcanzarás el refugio de los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 143: «Regresa a tu casa con esta seguridad. Muy pronto, libre de impedimentos, obtendrás el refugio de los pies de loto del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu.»
Texto* 144: El Señor Nityananda hizo que todos los devotos bendijesen a Raghunatha dasa, y Raghunatha dasa presentó sus respetos a los pies de loto de todos.
Texto* 145: Tras despedirse del Señor Nityananda Prabhu y de los demás vaisnavas, Sri Raghunatha dasa consultó en secreto a Raghava Pandita.
Texto* 146: Tras consultar a Raghava Pandita, entregó secretamente cien monedas y unas siete tolas de oro al tesorero de Nityananda Prabhu.
Texto* 147: Raghunatha dasa advirtió al tesorero: «No digas nada de esto al Señor Nityananda Prabhu; por favor, no le informes de mi presente hasta que haya regresado a Su casa».
Texto* 148: Después de esto, Raghava Pandita llevó a Raghunatha dasa a su casa. Tras llevarle a ver a la Deidad, dio a Raghunatha dasa un collar de flores y pasta de madera de sándalo.
Texto* 149: Para el camino de vuelta a casa, entregó a Raghunatha dasa una gran cantidad de prasadam. Raghunatha dasa, entonces, habló de nuevo con Raghava Pandita.
Texto* 150: «Quiero dar dinero —dijo—, para adorar los pies de loto de todos los grandes devotos, sirvientes y subordinados del Señor Nityananda Prabhu.
Texto* 151: «Según veas conveniente, dale a cada uno veinte, quince, doce, diez o cinco monedas.»
Texto* 152: Raghunatha dasa hizo una relación de la cantidad que quería entregar y la presentó a Raghava Pandita, quien entonces hizo una lista indicando el dinero que se debía pagar a cada devoto.
Texto* 153: Con gran humildad, Raghunatha dasa puso cien monedas y unas dos tolas de oro ante Raghava Pandita para todos los demás devotos.
Texto* 154: Tras tomar el polvo de los pies de Raghava Pandita, Raghunatha dasa regresó a su casa, sintiéndose en deuda con el Señor Nityananda Prabhu por la misericordiosa bendición que había recibido de Él.
Texto* 155: A partir de aquel día, no volvió a entrar en la sección interior de la casa, sino que dormía en el Durga-mandapa [el lugar en que se adoraba a madre Durga].
Texto* 156: Allí, sin embargo, sus guardias estaban siempre alerta y vigilantes. Raghunatha dasa pensaba en la manera de eludir su vigilancia.
Texto* 157: Por aquel entonces, los devotos de Bengala iban a Jagannatha Puri a ver al Señor Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 158: Raghunatha dasa no podía acompañarles, pues eran tan famosos que su captura habría sido inmediata.
Texto* 159-160: Así pues, Raghunatha dasa pensaba profundamente en la manera de escapar; una noche, mientras dormía en el Durga-mandapa, el sacerdote Yadunandana Ācarya entró en la casa cuando sólo faltaban cuatro dandas para el alba.
Texto* 161: Yadunandana Ācarya era el sacerdote y maestro espiritual de Raghunatha dasa. Aunque nacido en familia de brahmanas, había aceptado la misericordia de Vasudeva Datta.
Texto 162: Yadunandana Ācarya había recibido iniciación formal de Advaita Ācarya. Así, consideraba al Señor Caitanya su vida misma.
Texto* 163: Cuando Yadunandana Ācarya entró en la casa de Raghunatha dasa y se detuvo en el patio, Raghunatha dasa fue ante él y se postró para ofrecerle reverencias.
Texto* 164: Uno de los discípulos de Yadunandana Ācarya había dejado su servicio de adorar a la Deidad. Yadunandana Ācarya quería que Raghunatha dasa convenciera al discípulo para que continuase con aquel servicio.
Texto* 165: Yadunandana Ācarya pidió a Raghunatha dasa: «Por favor, convence al brahmana de que continúe con el servicio, pues no hay otro para hacerlo».
Texto* 166: Tras decir esto, Yadunandana Ācarya salió con Raghunatha dasa. En ese momento, todos los vigilantes estaban profundamente dormidos, pues la noche llegaba a su fin.
Texto* 167: La casa de Yadunandana Ācarya estaba al este de la de Raghunatha dasa. Mientras se dirigían allí, Yadunandana Ācarya y Raghunatha dasa iban hablando.
Texto* 168: A mitad de camino, Raghunatha dasa propuso a los pies de loto de su maestro espiritual: «Iré a casa de ese brahmana, le convenceré de que regrese, y le enviaré a tu casa.
Texto* 169: «Puedes irte a casa sin ansiedad. Siguiendo tu orden, convenceré al brahmana.» Con ese pretexto, y después de pedir permiso, Raghunatha dasa decidió marcharse.
Texto* 170: Raghunatha dasa pensó: «Ésta es mi mejor oportunidad para marcharme, porque esta vez no hay ni sirvientes ni vigilantes conmigo».
Texto* 171: Con ese pensamiento, avanzó rápidamente hacia el Este. A veces se volvía a mirar atrás, pero nadie le seguía.
Texto* 172: Pensando en los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu y del Señor Nityananda Prabhu, se salió del camino principal y siguió, a toda prisa, el que casi nadie usaba.
Texto* 173: Saliéndose del camino principal, que iba de pueblo en pueblo, atravesó las selvas, pensando de todo corazón en los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 174: En un día caminó unos cincuenta kilómetros; al anochecer, descansó en los establos de una lechería.
Texto* 175: Al ver que Raghunatha dasa estaba en ayunas, el lechero le dio un poco de leche. Raghunatha dasa bebió la leche y se acostó a pasar allí la noche.
Texto* 176: Al ver que no estaba en casa, el sirviente y el vigilante de Raghunatha dasa fueron inmediatamente a preguntar por él a su maestro espiritual, Yadunandana Ācarya.
Texto* 177: Yadunandana Ācarya dijo: «Me ha pedido permiso y ha regresado a casa». Entonces todos rompieron a gritar: «¡Raghunatha se ha ido!», formando un gran alboroto.
Texto* 178: El padre de Raghunatha dasa dijo: «Los devotos de Bengala acaban de salir hacia Jagannatha Puri a ver al Señor Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 179: «Raghunatha dasa ha huido con ellos. Que diez hombres vayan inmediatamente en su busca y le traigan de vuelta.»
Texto* 180: El padre de Raghunatha dasa escribió una carta a Sivananda Sena en la que, con gran humildad, le pedía: «Por favor, devuélveme a mi hijo».
Texto* 181: En Jhaṅkara, los diez hombres alcanzaron al grupo de vaisnavas que iban a Nilacala.
Texto* 182: Tras entregar la carta a Sivananda Sena, le preguntaron por Raghunatha dasa. Sivananda Sena contestó: «No ha venido con nosotros».
Texto* 183: Cuando los diez hombres regresaron a casa, los padres de Raghunatha dasa se llenaron de ansiedad.
Texto* 184: Tras descansar en casa del lechero, Raghunatha dasa se levantó muy temprano. En lugar de ir hacia el Este, se volvió hacia el Sur y siguió adelante.
Texto 185: Pasó por Chatrabhoga, pero, en lugar de seguir el camino principal, siguió el camino que iba de aldea en aldea.
Texto* 186: Sin preocuparse de comer, caminó todo el día. El hambre no era obstáculo, pues su mente estaba concentrada en obtener el refugio de los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 187: A veces masticaba cereales fritos, a veces cocinaba, y a veces bebía leche. De ese modo, con lo que podía encontrar allí donde iba, mantuvo juntas la vida y el alma.
Texto* 188: Al cabo de doce días llegó a Jagannatha Puri, pero en el camino sólo pudo comer tres días.
Texto* 189: Cuando Raghunatha dasa fue a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu, el Señor estaba en compañía de Svarupa Damodara y otros devotos.
Texto* 190: Manteniéndose a una cierta distancia, en el patio, se postró para ofrecer reverencias. Mukunda Datta dijo entonces: «Ahí está Raghunatha».
Texto* 191: Nada más escuchar esas palabras, Sri Caitanya Mahaprabhu dio la bienvenida a Raghunatha dasa. «Ven aquí», le dijo. Raghunatha dasa se tomó de los pies de loto del Señor, pero el Señor Se puso de pie y, por Su misericordia sin causa, le abrazó.
Texto* 192: Raghunatha dasa ofreció oraciones a los pies de loto de todos los devotos, comenzando por Svarupa Damodara Gosvami. Al ver la misericordia especial que Sri Caitanya Mahaprabhu había concedido a Raghunatha dasa, también ellos le abrazaron.
Texto 193: El Señor Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «La misericordia del Señor Krsna es más fuerte que ninguna otra cosa. Por esa razón, el Señor te ha liberado de la fosa de la vida materialista, que es como un hoyo en que la gente defeca».
Texto* 194: Raghunatha dasa, en su mente, respondió: «Yo no sé quién es Krsna. Sólo sé que Tu misericordia, ¡oh, mi Señor!, me ha salvado de la vida familiar».
Texto 195: El Señor continuó: «Tu padre y su hermano mayor tienen una relación de hermanos con Mi abuelo, Nilambara Cakravarti. Por ello, les considero Mis abuelos.
Texto* 196: «Puesto que tu padre y su hermano mayor son hermanos menores de Nilambara Cakravarti, puedo hacer esta clase de bromas a su costa.
Texto 197: «Mi querido Raghunatha dasa, tu padre y su hermano mayor son como gusanos del excremento en la fosa de excremento del disfrute material, pues la gran enfermedad del veneno del disfrute material es lo que ellos llaman felicidad.
Texto 198: «Tu padre y tu tío, aunque son caritativos con los brahmanas y les ayudan mucho, no son vaisnavas puros. Sin embargo, son casi como vaisnavas.
Texto 199: «Quienes están apegados a la vida material y son ciegos a la vida espiritual, tienen que actuar de tal manera que las acciones y reacciones de sus actividades les atan al ciclo de nacimientos y muertes.
SIGNIFICADO: Como se afirma claramente en la Bhagavad-gita (3.9): yajñarthat karmano ’nyatra loko ’yam karma-bandhanah, si no actuamos como devotos puros, todos nuestros actos producirán reacciones de cautiverio fruitivo (karma-bandhanah). De forma similar, en el Srimad-Bhagavatam (5.5.4), se afirma:
Texto 200: «Por Su propia voluntad, el Señor Krsna te ha liberado de esa condenable vida materialista. Por lo tanto, no es posible expresar las glorias de la misericordia sin causa del Señor Krsna.»
Texto* 201: Al ver a Raghunatha dasa tan delgado y sucio, debido al ayuno y a los doce días de camino, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu, con el corazón derretido de misericordia sin causa, dijo a Svarupa Damodara.
Texto* 202: «Mi querido Svarupa —dijo—, te confío a este Raghunatha dasa. Por favor, acéptale como hijo o sirviente.
Texto 203: «Ahora hay tres Raghunathas entre Mis acompañantes. De hoy en adelante, este Raghunatha debe ser conocido como el Raghu de Svarupa Damodara.»
Texto* 204: Con estas palabras, Sri Caitanya Mahaprabhu tomó la mano de Raghunatha dasa y lo confió en manos de Svarupa Damodara Gosvami.
Texto* 205: Svarupa Damodara Gosvami aceptó a Raghunatha dasa diciendo: «Sri Caitanya Mahaprabhu, yo acepto todo lo que Tú ordenes». Entonces abrazó de nuevo a Raghunatha dasa.
Texto* 206: No puedo expresar debidamente el afecto de Sri Caitanya Mahaprabhu por Sus devotos. Mostrándose misericordioso con Raghunatha dasa, el Señor dijo lo siguiente a Govinda.
Texto* 207: «En el camino, Raghunatha dasa ha ayunado y ha pasado muchos días de penalidades. Por lo tanto, cuídale bien durante unos días, de modo que pueda comer a su entera satisfacción.»
Texto* 208: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo entonces a Raghunatha dasa: «Ve a bañarte al mar. Después ve al templo a ver al Señor Jagannatha y regresa aquí a comer».
Texto* 209: Tras decir esto, Sri Caitanya Mahaprabhu Se levantó y Se fue a cumplir con Sus deberes de mediodía, y Raghunatha dasa saludó a todos los devotos allí presentes.
Texto* 210: Habiendo visto la misericordia sin causa que Sri Caitanya Mahaprabhu había mostrado a Raghunatha dasa, todos los devotos alababan, atónitos, su buena fortuna.
Texto* 211: Raghunatha dasa se bañó en el mar y visitó al Señor Jagannatha. Después, regresó donde Govinda, el sirviente personal de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 212: Govinda le ofreció un plato con los remanentes de la comida de Sri Caitanya Mahaprabhu, y Raghunatha dasa, muy feliz, aceptó el prasadam.
Texto* 213: Raghunatha dasa quedó bajo la tutela de Svarupa Damodara Gosvami, y Govinda le sirvió remanentes de la comida de Sri Caitanya Mahaprabhu durante cinco días.
Texto* 214: A partir del sexto día, Raghunatha dasa comenzó a ir a la puerta Simha-dvara para pedir limosna tras la ceremonia de puspa-añjali, en la que se ofrecen flores al Señor.
Texto* 215: Por la noche, tras cumplir con sus deberes prescritos, los numerosos sirvientes del Señor Jagannatha, conocidos con el nombre de visayis, regresan a casa.
Texto* 216: Cuando ven a un vaisnava pidiendo limosna en el Simha-dvara, por misericordia hablan con los tenderos para que le den algo de comer.
Texto* 217: Así, la costumbre ha sido siempre que el devoto que no tiene otro medio de sustento espere ante la puerta Simha-dvara para recibir la limosna de los sirvientes.
Texto* 218: De ese modo, el vaisnava completamente dependiente canta el santo nombre del Señor todo el día y contempla al Señor Jagannatha con plena libertad.
Texto* 219: Algunos vaisnavas tienen costumbre de pedir de los puestos de caridad pública y comen lo que allí les dan, mientras que otros se paran de noche ante la puerta Simha-dvara, y piden limosna a los sirvientes.
Texto 220: La renunciación es el principio básico que sostiene la vida de los devotos de Sri Caitanya Mahaprabhu. Al ver esa renunciación, Sri Caitanya Mahaprabhu, la Suprema Personalidad de Dios, Se siente sumamente satisfecho.
Texto* 221: Govinda dijo a Sri Caitanya Mahaprabhu: «Raghunatha dasa ha dejado de tomar prasadam aquí. Ahora va al Simha-dvara a pedir limosna para comer».
Texto* 222: Al escuchar esto, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió muy satisfecho. «Raghunatha dasa ha hecho bien —dijo—. Ha actuado como se espera de una persona en la orden de vida de renuncia.
Texto 223: «La persona que se halla en la orden de vida de renuncia debe cantar constantemente el santo nombre del Señor. Debe pedir limosna para comer, y ése debe ser su modo de sustento.
Texto* 224: «El vairagi [la persona en la orden de vida de renuncia] no debe depender de los demás. Si lo hace, no logrará el éxito, y Krsna no le prestará atención.
Texto* 225: «El renunciante deseoso de que su lengua saboree toda clase de alimentos verá arruinarse su vida espiritual, y será esclavo de los gustos de su lengua.
Texto* 226: «El deber de la persona en la orden de vida de renuncia es cantar constantemente el mantra Hare Krsna. Debe satisfacer su estómago con las verduras, hojas, frutas y raíces que estén a su alcance.
Texto* 227: «El que es esclavo de la lengua y, debido a ello, va de aquí para allá consagrado a los genitales y al estómago, no puede alcanzar a Krsna.»
Texto* 228: Al día siguiente, Raghunatha dasa preguntó por su deber a los pies de loto de Svarupa Damodara.
Texto* 229: «No sé por qué he abandonado la vida familiar —dijo—. ¿Cuál es mi deber? Por favor, instrúyeme».
Texto* 230: Raghunatha dasa nunca dijo una palabra ante el Señor. En lugar de ello, informaba al Señor de sus deseos a través de Svarupa Damodara Gosvami y de Govinda.
Texto* 231: Al día siguiente, Svarupa Damodara Gosvami dijo al Señor Sri Caitanya Mahaprabhu: «Raghunatha dasa tiene que decir lo siguiente a Tus pies de loto.
Texto* 232: «“No sé cuál es mi deber ni el objeto de mi vida. Por ello, Te pido por favor que me des instrucciones personalmente con Tu boca trascendental.“»
Texto* 233: Sonriendo, Sri Caitanya Mahaprabhu dijo a Raghunatha dasa: «Ya he nombrado a Svarupa Damodara Gosvami como instructor tuyo.
Texto* 234: «De él puedes aprender cuál es tu deber y cómo llevarlo a cabo. Yo no sé tanto como él.
Texto* 235: «No obstante, si quieres recibir con fe y amor Mis instrucciones, las siguientes palabras te indicarán cuáles son tus deberes.
Texto* 236: «No hables como la gente común, ni escuches lo que dicen. No debes tomar alimentos muy sabrosos, ni vestirte demasiado bien.
Texto 237: «No esperes honores, pero ofrece pleno respeto a los demás. Canta constantemente el santo nombre del Señor Krsna, y, en tu mente, ofrece servicio a Radha y Krsna en Vrndavana.
Texto* 238: «Te he dado brevemente Mis instrucciones. Los detalles al respecto, los recibirás de Svarupa Damodara.
Texto* 239: «Aquel que se considera más bajo que la hierba, que es más tolerante que un árbol, y que, sin esperar honores personales, está siempre dispuesto a ofrecer respeto a los demás, puede cantar constantemente el santo nombre del Señor sin la menor dificultad.»
Texto* 240: Tras escuchar esto, Raghunatha dasa ofreció oraciones a los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu, y el Señor, con gran misericordia, le abrazó.
Texto 241: Sri Caitanya Mahaprabhu le dejó de nuevo bajo la tutela de Svarupa Damodara. De ese modo, Raghunatha dasa ofreció un servicio muy confidencial con Svarupa Damodara Gosvami.
Texto* 242: En ese momento llegaron todos los devotos de Bengala y, como en anteriores ocasiones, Sri Caitanya Mahaprabhu les recibió con gran sentimiento.
Texto* 243: Como en anteriores ocasiones, limpió el templo de Gundica y celebró una merienda en el jardín con los devotos.
Texto* 244: El Señor volvió a danzar con los devotos durante el festival de Ratha-yatra. Al ver esto, Raghunatha dasa no podía salir de su asombro.
Texto* 245: Cuando Raghunatha dasa saludó a todos los devotos, Advaita Ācarya Se mostró muy misericordioso con él.
Texto* 246: También saludó a Sivananda Sena, el cual le dijo: «Tu padre envió diez hombres para llevarte de vuelta.
Texto* 247: «Me escribió una carta pidiéndome que te mandase de vuelta, pero, al no obtener información de tu paradero, los diez hombres se fueron de Jhaṅkara y regresaron a casa.»
Texto* 248: Cuando los devotos regresaron a Bengala tras cuatro meses de estancia en Jagannatha Puri, el padre de Raghunatha dasa supo de su llegada y envió un hombre a Sivananda Sena.
Texto* 249: El mensajero preguntó a Sivananda Sena: «¿Has visto en la morada de Sri Caitanya Mahaprabhu a alguien que haya entrado en la orden de vida de renuncia?
Texto* 250: «Esa persona es Raghunatha dasa, el hijo de Govardhana Majumadara. ¿Le has visto en Nilacala?»
Texto* 251: Sivananda Sena contestó: «Sí, señor. Raghunatha dasa está con Sri Caitanya Mahaprabhu, y es una persona muy famosa. ¿Hay alguien que no le conozca?
Texto* 252: «Sri Caitanya Mahaprabhu le ha puesto bajo la tutela de Svarupa Damodara. Para los devotos del Señor, Raghunatha dasa es ahora como su vida misma.
Texto* 253: «Canta el maha-mantra Hare Krsna todo el día y toda la noche. No abandona el refugio de Sri Caitanya Mahaprabhu ni por un momento.
Texto* 254: «Se halla en la orden suprema de la vida de renuncia. En verdad, no se preocupa ni de comer ni de vestirse. De alguna manera, come y se mantiene con vida.
Texto* 255: «Pasadas diez dandas [cuatro horas] de la noche, después de haber visto la ceremonia de puspañjali, Raghunatha dasa va a la puerta Simha-dvara y pide limosna para comer.
Texto* 256: «Si alguien le da algo de comer, come. A veces ayuna, y a veces mastica cereales fritos».
Texto* 257: Tras escuchar esto, el mensajero regresó a casa de Govardhana Majumadara y le dio todos los detalles acerca de Raghunatha dasa.
Texto* 258: Al escuchar la descripción de la conducta de Raghunatha dasa en la orden de vida de renuncia, sus padres se sintieron muy desdichados, de modo que decidieron enviar a Raghunatha algunos criados con bienes para su comodidad.
Texto* 259: Inmediatamente, el padre de Raghunatha dasa envió a Sivananda Sena cuatrocientas monedas, dos criados y un brahmana.
Texto* 260: Sivananda Sena les dijo: «No podéis ir a Jagannatha Puri directamente. Cuando yo vaya, podéis acompañarme.
Texto* 261: «Ahora id a casa. Cuando vayamos todos nosotros, os llevaré conmigo.»
Texto* 262: En su obra Sri Caitanya-candrodaya-nataka, el gran poeta Sri Kavi-karnapura narra este episodio y escribe por extenso acerca de las gloriosas actividades de Raghunatha dasa.
Texto 263: «Raghunatha dasa es un discípulo de Yadunandana Ācarya, que es muy gentil y sumamente querido por Vasudeva Datta, que habita en Kañcanapalli. A nosotros, devotos de Sri Caitanya Mahaprabhu, Raghunatha dasa, debido a sus cualidades trascendentales, nos es siempre más querido que la vida misma. Él ha sido favorecido por la abundante misericordia de Sri Caitanya Mahaprabhu, y por ello siempre es agradable. Dando claramente un ejemplo superior para la orden de vida de renuncia, este muy querido seguidor de Svarupa Damodara Gosvami es el océano de la renunciación. ¿Quién, de entre los habitantes de Nilacala [Jagannatha Puri], no le conoce bien?
Texto 264: «Debido a que todos los devotos están muy complacidos con él, Raghunatha dasa Gosvami fácilmente llegó a ser como una fértil tierra de la buena fortuna, adecuada para sembrar la semilla de la misericordia del Señor Caitanya Mahaprabhu. Tan pronto como fue sembrada, esa semilla creció hasta ser un incomparable árbol del amor de Sri Caitanya Mahaprabhu, y dio fruto.»
Texto* 265: En esos versos, el gran poeta Kavi-karnapura da la misma información que Sivananda Sena comunicó al mensajero del padre de Raghunatha dasa.
Texto* 266: Al año siguiente, cuando Sivananda Sena fue, como de costumbre, a Jagannatha Puri, los sirvientes y el brahmana, que era cocinero, fueron con él.
Texto* 267: Los sirvientes y el brahmana llevaron cuatrocientas monedas a Jagannatha Puri. Una vez allí, fueron a ver a Raghunatha dasa.
Texto* 268: Raghunatha dasa no quiso el dinero ni los criados que su padre le enviaba, de modo que el brahmana y uno de los criados se quedaron allí con el dinero.
Texto* 269: Entonces, Raghunatha dasa comenzó a invitar muy atentamente a Sri Caitanya Mahaprabhu a su casa dos días al mes.
Texto* 270: En esas dos ocasiones gastaba 640 kaudis, que le proporcionaban el criado y el brahmana.
Texto* 271: Durante dos años, Raghunatha dasa continuó invitando a Sri Caitanya Mahaprabhu de ese modo, pero al final del segundo año dejó de hacerlo.
Texto* 272: Cuando pasaron dos meses seguidos sin que Raghunatha dasa invitase al Señor Sri Caitanya Mahaprabhu, el Señor, el hijo de Saci, interrogó a Svarupa Damodara.
Texto* 273: El Señor preguntó: «¿Por qué ha dejado Raghunatha dasa de invitarme?».Svarupa Damodara contestó: «Debe de haber reconsiderado la situación.
Texto* 274: «“Yo invito a Sri Caitanya Mahaprabhu aceptando bienes de los materialistas. Sé que la mente del Señor no está satisfecha con esto.
Texto 275: «“Debido a que acepto todas esas cosas de personas cuyo único interés es el dinero, mi conciencia es impura. Por lo tanto, lo único que consigo con ese tipo de invitaciones es una cierta reputación material.
Texto 276: «“Cuando Se lo pido, Sri Caitanya Mahaprabhu acepta mis invitaciones porque sabe que un tonto como yo se sentiría desdichado si Él no las aceptase.”
Texto* 277: «Teniendo todo eso en cuenta —concluyó Svarupa Damodara—, ha dejado de invitarte.» Al escuchar esto, Sri Caitanya Mahaprabhu sonrió y dijo lo siguiente.
Texto 278: «Cuando se comen alimentos ofrecidos por un materialista, la mente se contamina, y cuando la mente se contamina, no podemos pensar debidamente en Krsna.
Texto 279: «Cuando se acepta la invitación de una persona contaminada por la modalidad material de la pasión, tanto la persona que ofrece la comida como la que la acepta se contaminan mentalmente.
Texto* 280: «Debido al ferviente deseo de Raghunatha dasa, Yo acepté su invitación por muchos días. Es muy bueno que Raghunatha dasa, sabiéndolo, haya abandonado por sí solo esa práctica.»
Texto* 281: Unos días después, Raghunatha dasa dejó de pedir limosna junto a la puerta Simha-dvara. A partir de entonces, comía lo que mendigaba en un puesto de distribución gratuita de alimentos.
Texto* 282: Cuando Govinda le informó de esto, Sri Caitanya Mahaprabhu preguntó a Svarupa Damodara: «¿Cómo es que Raghunatha dasa ya no va a pedir limosna a la puerta Simha-dvara?».
Texto* 283: Svarupa Damodara contestó: «Raghunatha dasa no se sentía bien yendo a mendigar a la Simha-dvara, de modo que ahora acude cada mediodía al puesto de caridad a pedir limosna».
Texto 284: Al escuchar la novedad, Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Ha hecho muy bien en dejar de ir a la puerta Simha-dvara. Esa forma de pedir limosna es como hacer de prostituta.
«“Se acerca una persona. Seguro que me da algo. Esa persona me dio algo la noche pasada. Ahora se acerca otro. Tal vez me dé algo. La persona que acaba de pasar no me ha dado nada, pero seguro que la próxima que venga me dará algo.” De ese modo, la persona en la orden de vida de renuncia abandona su neutralidad y depende de la caridad de esta o aquella persona. Con esa mentalidad, está actuando como una prostituta.
Texto* 285: «En el puesto de distribución gratuita de comida, puede llenarse el estómago con lo que le den; así no hay posibilidad de más conversaciones indeseables, y se puede cantar en paz el maha-mantra Hare Krsna.»
Texto* 286: Tras decir esto, Sri Caitanya Mahaprabhu concedió de nuevo Su misericordia a Raghunatha dasa, dándole una piedra de la colina Govardhana y un collar de caracolas pequeñas.
Texto* 287: Saṅkarananda Sarasvati había traído la piedra de la colina Govardhana y el collar de caracolas de Vrndavana.
Texto* 288: Él regaló a Sri Caitanya Mahaprabhu los dos objetos, el collar de caracolas y la piedra de la colina Govardhana.
Texto* 289: Al recibir aquellos dos objetos tan poco comunes, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió inmensamente feliz. Cuando rezaba Hare Krsna, Se ponía el collar.
Texto* 290: El Señor Se llevaba la piedra al corazón o, a veces, a los ojos. A veces Se la llevaba a la nariz para olerla, y a veces Se la ponía en la cabeza.
Texto* 291: La piedra de Govardhana estaba siempre mojada con lágrimas de Sus ojos. Sri Caitanya Mahaprabhu solía decir: «Esta piedra es directamente el cuerpo del Señor Krsna».
Texto* 292: Tuvo consigo la piedra y el collar durante tres años. Después, el Señor se los regaló a Raghunatha dasa, muy satisfecho con su conducta.
Texto 293: Sri Caitanya Mahaprabhu instruyó a Raghunatha dasa: «Esta piedra es la forma trascendental del Señor Krsna. Adórala con mucho fervor».
Texto* 294: Sri Caitanya Mahaprabhu continuó: «Adora esta piedra en la modalidad de la bondad, como un perfecto brahmana, pues con esa adoración no tardarás en alcanzar, sin la menor duda, el amor extático por Krsna.
Texto* 295: «Para esa adoración, se necesita un cuenco de agua y unas flores de un árbol de tulasi. Esa adoración, realizada con pureza completa, está perfectamente situada en el plano de la bondad.
Texto* 296: «Con fe y amor, debes ofrecer ocho flores tiernas de tulasi, cada una de ellas con dos hojas de tulasi, una a cada lado de la flor.»
Texto* 297: Tras darle esos consejos sobre la adoración, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu ofreció personalmente a Raghunatha dasa la govardhana-sila con Su mano trascendental. Siguiendo el consejo del Señor, Raghunatha dasa adoró la sila lleno de júbilo trascendental.
Texto* 298: Svarupa Damodara dio a Raghunatha dasa Gosvami dos piezas de tela de unos quince centímetros de largo, una plataforma de madera y un cuenco para el agua.
Texto* 299: De ese modo, Raghunatha dasa comenzó a adorar la piedra de Govardhana; mientras la adoraba, veía a la Suprema Personalidad de Dios, Krsna, el hijo de Nanda Maharaja, directamente en la piedra.
Texto* 300: Al pensar en cómo había recibido la govardhana-sila directamente de manos de Sri Caitanya Mahaprabhu, Raghunatha dasa estaba siempre desbordante de amor extático.
Texto* 301: Aunque se adore a la Deidad con dieciséis artículos, es imposible obtener una felicidad trascendental como la que Raghunatha dasa obtenía por el simple hecho de ofrecer agua y tulasi.
Texto* 302: Un día, cuando Raghunatha dasa llevaba ya algún tiempo adorando de ese modo a la govardhana-sila, Svarupa Damodara le dijo lo siguiente.
Texto* 303: «Ofrece a la piedra de Govardhana dulces khaja, y sandesa de primera clase por el valor de ocho kaudis. Si los ofreces con amor y fe, serán como el néctar.»
Texto* 304: Raghunatha dasa comenzó entonces a ofrecer unos dulces muy caros llamados khaja que le proporcionaba Govinda siguiendo la orden de Svarupa Damodara.
Texto* 305: Cuando recibió de Sri Caitanya Mahaprabhu la piedra y el collar de caracolas, Raghunatha dasa comprendió la intención del Señor. Entonces pensó lo siguiente.
Texto* 306: «Al ofrecerme la govardhana-sila, Sri Caitanya Mahaprabhu me ha ofrecido un lugar cerca de la colina Govardhana, y con el collar de caracolas, me ha ofrecido refugio a los pies de loto de Srimati Radharani.»
Texto* 307: La felicidad trascendental de Raghunatha dasa era ilimitada. Olvidando todas las cosas externas, sirvió los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu con el cuerpo y la mente.
Texto 308: ¿Quién podría enumerar los ilimitados atributos trascendentales de Raghunatha dasa? Sus estrictos principios regulativos eran exactamente como las líneas de una piedra.
Texto* 309: Raghunatha dasa pasaba más de veintidós de las veinticuatro horas del día cantando el maha-mantra Hare Krsna y recordando los pies de loto del Señor. En comer y dormir, nunca empleaba más de hora y media, y algunos días ni siquiera eso.
Texto* 310: Los temas acerca de su renunciación son maravillosos. En toda su vida, nunca le permitió a su lengua la complacencia de los sentidos.
Texto 311: Nunca se puso más ropa de vestir que una pequeña tela harapienta y un manto de remiendos. De ese modo, cumplió estrictamente la orden de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 312: Comía solamente para mantener juntos el alma y el cuerpo, y, cuando comía, se lo reprochaba a sí mismo con las siguientes palabras.
Texto 313: «“Quien ha limpiado su corazón con el conocimiento perfecto y ha entendido a Krsna, el Brahman Supremo, lo gana todo ¿Por qué tendría esa persona que actuar como un disoluto, esforzándose por mantener el cuerpo material?”»
Texto* 314: En las tiendas venden el prasadam del Señor Jagannatha, y lo que no se vende, se descompone en dos o tres días.
Texto* 315: La comida estropeada se echa a las vacas de Tailaṅga en la puerta Simha-dvara. Pero huele tanto a podrido que ni las vacas pueden comerla.
Texto* 316: De noche, Raghunatha dasa recogía el arroz echado a perder, lo llevaba a casa y lo lavaba con agua en abundancia.
Texto* 317: Entonces, añadiéndole sal, comía la parte dura del interior de los granos de arroz.
Texto* 318: Un día, Svarupa Damodara vio lo que hacía Raghunatha dasa. Sonriendo, le pidió un poco de aquel arroz y lo comió.
Texto* 319: Svarupa Damodara dijo: «Tú comes este néctar todos los días, pero nunca nos lo ofreces. ¿Qué clase de persona eres?».
Texto* 320: Sri Caitanya Mahaprabhu Se enteró de esto por boca de Govinda; al día siguiente Se presentó en el lugar y dijo lo siguiente.
Texto* 321: «¿Qué manjares estás comiendo? ¿Por qué no Me das nada?». Con esas palabras, le quitó por la fuerza un poco de arroz y lo comió.
Texto* 322: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu iba a tomar otro poco de arroz, Svarupa Damodara Le sujetó la mano y dijo: «Eso no es bueno para Ti». De ese modo, se llevó la comida por la fuerza.
Texto* 323: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Por supuesto, Yo tomo cada día prasadam de toda clase, pero nunca he probado un prasadam tan bueno como el que está comiendo Raghunatha».
Texto* 324: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu realizó muchos pasatiempos en Jagannatha Puri. Viendo las rigurosas penitencias de Raghunatha dasa en la orden de vida de renuncia, el Señor Se sentía enormemente satisfecho.
Texto* 325: En su poema Gauraṅga-stava-kalpavrksa, Raghunatha dasa ha narrado su propia liberación.
Texto 326: «Aunque soy un alma caída, el más bajo de los hombres, Sri Caitanya Mahaprabhu, por Su misericordia, me liberó del bosque en llamas de una gran opulencia material. Él, con gran placer, me ha puesto en manos de Svarupa Damodara, Su acompañante personal. El Señor me dio, además, el collar de pequeñas caracolas que llevaba en el pecho y una piedra de la colina Govardhana, aunque eran cosas muy queridas para Él. Ese mismo Señor Sri Caitanya Mahaprabhu despierta en mi corazón y hace que me vuelva loco por Él.»
Texto* 327: De este modo he narrado el encuentro de Raghunatha dasa con Sri Caitanya Mahaprabhu. Todo el que escuche acerca de este episodio alcanza los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto 328: Orando a los pies de loto de Sri Rupa y Sri Raghunatha, siempre deseando su misericordia, yo, Krsnadasa, narro el Sri Caitanya-caritamrta, siguiendo sus pasos.